FÁCIL

AYER EN LA NOCHE,
mientras observaba la
majestuosidad del cielo,
—un cielo lleno
de estrellas—
¡vi pasar la
Esperanza!

No fue fácil
reconocerla,
era lo más precioso
que mis ojos observaban.
Resplandecientes destellos
iluminaban mis ilusiones…

Tuve ganas de tocar
las dulces melodías que
de niña le cantaba a la luna;
y una lágrima rodó
dulce por mi mejilla.

No fue fácil
reconocer la
ESPERANZA.

© Ana’D Mejía Dangond
La Dama De La Poesía