Conversaciones con la luna instruida

Un día pude ver, cómo tres peces
al cielo miraban, y cuenta me di
al mirar hacia arriba,
que admirando la luna atónitos
no dejaban de verla con insistencia.

Tan alta, tan redonda y brillante
Y no nadaba sobre el agua
Se sostenía en el cielo
Y se rodeaba de nubes
Atónitos estaban.

En el agua estaban, medio cuerpo
con cabeza afuera, parecía hablaban
entre ellos, como si fuese algo normal.

Quizás algún sonido balbuceaba
En su medio acuático
Y casi saltando hacia ese cielo
Donde la luna también les miraba.

Y, la luna allá arriba, sonriente
cómo queriendo decir,
anda… sí tengo tres admiradores nuevos
¡no me lo puedo ni imaginar!

La luna siempre sonríe coquetamente
Se hace más grande su redondez
Y brilla con insistencia
No la pierdan de vista sus tres curiosos amiguitos.

Son tres habitantes del mar,
que desde su agua salada
desean hablar conmigo,
no les voy a defraudar
pues, la palabra les concederé,
saludos les doy ahora mismo
así, les animaré
a lo mejor desean subir a verme,
¡qué cosas, antes nunca me había pasado!

Inician una extraña conversación
Entre burbujas que nacen de sus boquitas
Como expulsando las palabras
Y la luna los mira sorprendida
Como pensando, como subirán
Yo no puedo bajar al ras del agua
Pero si puedo reflejarme para estar más cerca
Y así no les defraudo.

Me han visto instruida, porqué así soy
así me llaman, luna instruida
la más avispada e inteligente del lugar,
por eso se han fijado en mí
seré hermosa para ellos, quién sabe.

Los pececillos hacen demasiadas preguntas
Sin ni siquiera guardar el turno
Aunque la luna sabe contestar a todas
Y si no, pues se las inventa
No se darán ni cuenta, ella piensa.

Y, justo al otro lado, se puede llegar a observar
cómo la luna se va adormeciendo,
¡oooohhhh… sorpresa!
un gato enorme se ha quedado embobado,
cuánto menos se le acerca un búho nieva
cayéndosele las plumas blancas,
las va dejando tras de sí
por eso, gato negro grande
se quedó extasiado, viendo bajar
tan de cerca al nieva, búho.

Pobre luna acabo cansada
Se le cierran los ojitos
Mientras siente como una pluma suave
seguro del búho nieva
la acaricia y un precioso gato negro
la arrulla con sus ronroneos
el gato siempre estuvo enamorado de ella
quien no, es tan hermosa como instruida.

Mientras la luna, se va quedando dormida
ellos dos, entablan conversación
y la luna amarilla, a todo esto… luz les propicia
quien sabe, si sabrán portarse bien
en ellos está la decisión mejor
no podrán defraudar a su protectora nocturna.

Ya duerme sí, pero siempre vigilante y atenta
Ella nunca duerme, siempre pendiente de la tierra
De los enamorados, y de todos sus amigos
Como me gustaría ser esa luna
Tan sola en el cielo
Y tan amada y deseada…en la tierra.

©María Luisa Blanco & ©Mía Pemán