Transgresión

 La boca entrecerrada
susurra promesas de amor

Sin límites ni barreras
llenas de locura y de pasión.

Un escalofrío caliente
que resbala
baja por la espalda
despierta la gana
de amar.

Despierta cada uno de nuestros sentidos
mi insinuación te provoca
y es cuando tus gemidos
salvajes se tornan.

Los ojos míos te desnudan
los sientes merodear
entre tus senos
con labios de seda te afloro
con toques sabios doy alegría
al cuerpo tuyo.

Me dejo seducir por ese tacto
divino, tierno y espontáneo
mis senos te responden erectos
mi cuerpo danza en tus manos
y me entrego por completo
a tu mirada un tanto descarada.

Te envuelves en mis abrazos
te falta la respiración
retrocedo
y luego avanzo
derecho al fuego…
pero de golpe lo pienso
y me paro
pero exclamas

“Hazlo pronto”

No te pares ahora
atrévete en este momento
no lo dejes para luego
únete a mí sin miramiento
adéntrate en este fuego
no es momento de vacilar.

“Hazlo ahora”

No quiero que al piso donde vamos derechos
el ascensor se abra
y bajando
lamente
un amplexo imperfecto.

© Araceli de Luna & Greg D.

En la agitación de un instante.

A caballo de un respiro
me tropiezo con tu mirada
perdida, rebusca en el alma
con manos disueltas de ganas

Apenas se unen nuestras miradas
se encienden también nuestras ganas
quedando ante ti rendidas
y esperando culminar las ansias.

A encender las fantasías
impávidos pensamientos
excitados del perfume de la espera
y en la distancia de un beso
la danza enciende los cuerpos

Movimientos atrevidos
avivan todavía más ese fuego
conteniendo nuestros gemidos
y absorbiendo cada te quiero.

Me envuelve un deseo
me calienta tu mirada
y hacia callejones inaccesibles
seguro me conduce.
Con el pensamiento del momento
diseño tu cuerpo
impaciente al lado mío.

Me acerco despacio
sigilosa como una gata en celo
y se manifiesta el presagio
concebido por el deseo.

En la agitación de un instante
estrecho tu abrazo
disuelve cada duda
débil tu denegación
remisivo mi asenso
embriagado del sabor
de una alquimia perfecta.

Y en esa agitación inequívoca
nuestro abrazo se hace perpetuo
nos queda el sabor tatuado en la boca
y la agitación de un instante en el cuerpo.

En el horizonte nubes de pasión
enrojecen el cielo de marzo.

© Araceli de Luna  & Greg D.

La Danza eterna

Como puedo no verte mientras danzas en la luna
en sus cuartos pudorosos que se funden en un amplexo
en las notas del amor yo me pierdo en tu abismo
como acróbata vendado sin protección alguna.

La luna conoce bien la danza del deseo
mis movimientos atrevidos entre sus ondas
buscan tus manos temblorosas
por este amor enloquecido.

Simulo dormir dentro un lago de rocío
mientras surge el sol en el esplendido valle
y sus colinas de oro me llenan las manos
en el frotar portentoso como bandada de gaviotas.

Abre tus ojos para palpar cada movimiento
mientras los rayos del sol dibujan mi cuerpo
y tus manos extendidas me brinden el aliento
a cada poro de mi piel sediento.

Entrelazamos ramos y hojas en la danza eterna
y la linfa escurre lenta sobre tu corteza ámbar
luego se disuelve como mantequilla que la hermética armadura
cuando llueve amor puro, también el alma está apagada.

Te unes a mí en esta danza eterna
saciando esta lluvia de eterna pasión
deslizándonos entre nuestras humedades
por esta danza que es interminable.

© Araceli de Luna  &  Greg D.

Te reencuentro a mi lado

Sedúceme con los pétalos de tus lindos ojos
abre tu sonrisa como la flor más bella
déjate cunar entre mis brazos incandescentes
que transmiten el sentimiento del amor.

Hoy voy a regalarte esa seducción
con mí mirada y mi sonrisa
me cobijo entre tus brazos sin condición
y me entrego a tu amor sin ninguna prisa.

Placa la ansiedad de mi corazón con dulce canto
embriágame el respiro con tu aliento persuasivo.

Te canto corazón para poder borrar tu llanto
y con mi aliento, de este amor te hago cautivo.

Refúgiate en mis brazos protectores
haciendo sentir las cuerdas del alma.
Eres brumosa tierra que anhela mi sol
para ser de mi irradiada y reflorecer en nueva vida.

Anidada a tu lado me siento fuerte
y mi alma baila aferrada a tus brazos
no pudiéndome quedar inerte
me haces resucitar entre tus besos y abrazos.

En los meandros de la vida tu eres mi flor mágica
que se desordena dulcemente a florecer mi camino
en sendas arboladas profusas de flores perfumadas.

Seguiré siendo siempre tu camino
y a cada paso nacerán nuevas ilusiones
las que tu yo cumpliremos al unísono.

Me donas la embriaguez del mañana persuasiva
en sueños oníricos te veo la noche
franqueándome el corazón
y al alba apenas despierto
te reencuentro a mi lado amor.

Espero abras los ojos
en este alba que apenas empieza
siento el vaivén de tus latidos
y en medio de esta belleza
te reencuentras a mi lado amor.

© Araceli de Luna & Greg. D.

Me encontraras en la noche

Esta resaliendo
entre un respiro y un suspiro
el último deseo.

La noche me lleva hacia ti
voy vagando entre la oscuridad
y un roce atrevido me dice que estás aquí.

Se abre la flor
con sus pétalos jugosos
acariciando la visión
y la desnudez de los recuerdos.

Recuerdos que teníamos guardados
ahora florecen de nuevo
alimentando nuestros cuerpos
arrancando el momento.

Acaricio el pensamiento
de tus besos desvelos
que se hacen boca
en los labios, y me nutro
de tu mirada carnal
mientras diseñas almenajes
con la punta de la lengua sobre la piel.

Grabo cada poro de tu cuerpo
te perpetúo en mi piel
tu aliento ahora es el mío
moldeándote a mi antojo
y en tu mirada del color de la miel
se dibuja un deseo atrevido
que al oído me lo dices bajito.

En la oscuridad
eres tu la luz
que enciende y seduce
cada pecado
que cumple el milagro
a los umbrales de los sueños,
que en el encastre de huesos
encarnas el ritmo de mis sentidos
cómplice de una estación inesperada,
en el más allá del tiempo nuestro.

Aprovechemos cada minuto
que en nuestros sueños
no hay nada prohibido
ni tampoco existe el pecado
sólo existe nuestro deseo
que no entiende de límites
donde la seducción y la pasión
van cogidas de la mano
desencadenando tormentas de placer
más allá de lo imaginario.

Este amor
reclama su compensación,
de carne y alma
resale cada cima
y te expandes sin límites
en el delirio sin tregua
de los escalofríos y de los gemidos
bajo la piel, en las venas.

Reclama su premio
y también su satisfacción
abandonando así su cuerpo
para dar paso al desenfreno
donde la respiración
ahora sólo son gemidos
las caricias son eterno alivio
y los besos el sello divino.

En la noche me refugio
en tu vivir palpitante
donde se anida el alba
de cada deseo…

En la noche te espero
aferrada a mis deseos
para tocarte sin miedo
y amarte hasta el alba…

Para respirar el aire
que respiran nuestras almas.

Para unir nuestros alientos
y vivir nuestros momentos.

© Araceli de Luna  &  Greg D.

¡Te haría el amor!

¡Te haría el amor mientras no hay luna!
¡Te haría el amor aún cuando la hubiera!
Te haría el amor sabiendo que después
me es imposible alejarme del candor
que produce tu cuerpo.

¡Me harías el amor!
con o sin luna
llenándote de mi olor
y yo también de la tuya.

¡Te haría el amor esta misma noche!
Cuando sola te encuentras
cuando tus labios esperan mis besos
cuando tus piernas se ubican estratégicamente
esperando a que me acerque.

¡Me harías el amor en esta noche de espera!
Cuando mi boca se desespera
esperando sentirte cerca
y así enredarte entre mis piernas.

¡Te haría el amor!
Mientras sólo esperas ahí sentada
una frase de esas bellas, las que
te hacen sentir amada.

¡Me harías el amor entre versos!
Atada a tu ritmo sin freno
llenando mi cuerpo de besos
y entreteniéndote en mis senos.

Para luego envolvernos en una nube deseada
despojando las ropas de tu cuerpo
olvidando que el tiempo pasa
queriendo lo más recóndito del alma.

Y en esa nube dejarnos llevar
para viajar hacia el orgasmo
sintiendo nuestros cuerpos temblar
y retorciéndonos en cada espasmo.

¡Te haría el amor!
¡Y yo también vida mía!

© Araceli de Luna & Greg D.

Divina mañana

Tendida en el lecho
con el cuerpo perfecto
te muestras maravillosa
encendida y provocativa.

Respondes a mis deseos
me acaricias y me tomas
inventamos nuevos juegos
y abandonamos las formas.

Trato el amplexo
con lenguas escondidas
de ti correspondidas
en el bosque encantado.

Se encienden nuestros cuerpos
en un vaivén de gemidos
fantasías que vuelven
y enloquecen nuestros sentidos.

Sondeo tu vientre
con labios ambulantes
y mi espada
se adentra despiadada.

Te adentras sin condición
buscando ahora mis labios
excitados de tanta pasión
entrelazando nuestras manos.

Divina mañana
entre tus muslos
felicidad encontrada
placeres consumados.

Y así, otra vez satisfechos
descansan nuestros cuerpos
tu cabeza apoyada en mi pecho
y mis manos acariciando tu pelo.

¡¡Divina mañana!!

© Araceli de Luna & Greg D: