Mi Prisión

MI PRISIÓN

Por haberme enamorado
he perdido hasta la razón
y mi corazón decepcionado
vagando va con desilusión.

Tengo sed en mi dolor
ni el agua podría calmarla,
porque esa sed es de amor
y solo tú podrías saciarla.

Siento rabia y desazón,
pero no puedo odiarte,
lo impide mi corazón,
no puede dejar de amarte.

Me has dado la libertad
encadenando mi pasión,
mi condena es la soledad
y el desamor mi prisión.

Quiero salir de esta cárcel,
ser libre y volar como un ave,
pero de esta condena infame
tú eres dueño de su llave.

© Isabel San José Mellado – España

MADRE SILENCIOSA

Un canto a nuestra madre tierra
que colma a sus hijos cada día,
con las bellezas que encierra
de una inmensa paz y alegría.

Eres majestuosa y hermosa,
estás pletórica de encantos,
manantiales y lindas rosas,
ríos, mares, lagos y barrancos.

Grandes barcos surcan tus mares,
peces de colores en tus ríos,
pero nadie siente tus males
ni que tu alma pierde sus bríos.

¡De buen corazón madre eres!
Pregunto para mis adentros.
¿Cómo puede ser que los hombres,
den la espalda a tus lamentos?

Inteligente por naturaleza,
curas con amor tus destrozos.
Algún día sentiremos tristeza,
por convertir tu belleza en abrojos.

© Isabel San José Mellado
Derechos de autor – España

¡OLVÍDAME TÚ SI PUEDES!

¡OLVÍDAME TÚ SI PUEDES!

Perdóname si te quiero,
si cada día por ti muero,
perdona a aquél día
en el que te conocía.

Perdona mis noches
y, a mis intensos sueños
donde mi cuerpo desea
que seas su dueño.

Perdona mis pensamientos
si por ti pierden la calma,
perdona también mis labios
por besarte con todo el alma.

Perdona esta pasión
que me quema día a día
y a mi pobre corazón
que, por verte ¿qué daría?

Perdona mis recuerdos
si siguen vivos en mis ojos,
perdona el daño causado
y los días de enojo.

Perdóname entera si quieres
pues he perdido mi batalla
no puedo olvidarte, no.

¡Olvídame tú, si puedes!

© Isabel San José Mellado

A LA DERIVA

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¡Adiós a mis sueños de amor
testigos de mis deseos!
¡Adiós a mis recuerdos,
los de sus dulces besos!

El contacto de sus manos
cuando me acariciaba,
sus labios deliciosos,
el influjo de su mirada.

Aquella forma de hablar,
la que tanto me seducía,
su excitante y tímida pasión,
todo acabó el mismo día.

Mi corazón se ha agostado,
mis anhelos y, emociones,
al mar juntos han viajado,
¡a la deriva van mis ilusiones!

¡Adiós a mis deseos del alma!
¡Adiós a todas mis esperanzas!
¡Fundiros sin pena con las olas,
en tierra quedan las añoranzas!

© Isabel San José Mellado

TU REFLEJO

Tú que sabes de verdades y quimeras,
dime, ¿qué silencias? o dime, ¿qué guardas?,
ahora que te escondes, dime, ¿qué esperas?

Cuéntame luna nueva, no seas esquiva
¿Duelen en tu cara oculta los desamores,
o simplemente te proteges de la deriva?

Cuéntame luna, ¿te duele la desolación?
¿Cavan tus cráteres las almas compungidas?
¿Te ruborizan la desnudez y la pasión?

Escucha nuestro sentir, luna misteriosa,
llegó tu hora de brillar, de tu resurgir,
llegó el momento de ser feliz y dichosa.

Gimiendo está el viento, el mar ruge y brama,
es la noche espesa quien provoca su guerra;
muestra tu luz; ¡escucha, la vida te llama!.

El viento anhela su brisa, el mar descanso,
el cuerpo y su pasión, desean ser saciados,
las miradas su resplandor y tú un remanso.

Regresa pronto de ese lúgubre retiro,
restaurando los corazones rotos y heridos,
y así las almas no darán su último suspiro.

© Isabel San José Mellado

Preguntas

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PREGUNTAS

¿Por qué dicen que el amor es libertad?

¿Por qué dicen que el amor lo puede todo?

¿Por qué no tiene límite y es humildad

si yo me encuentro como Cuasimodo?

¿Por qué dicen que el amor es paciente,

si tienes prisa y deseos de gritar,

gritar de una manera inconsciente

ese ciego y sublime deseo de amar?

¿Por qué este enfermizo deseo de amarlo?

¿Por qué en mis sentidos hay tanta pasión?

¿Por qué esta locura, por qué este desearlo?

¿Por qué no sé si es amor o posesión?

¿Por qué debes dejar lo que más amas?

¿Por qué dicen que el amor es belleza,

si solo siento el derramar de lágrimas,

y un estado de gran amargura y tristeza?

¿Por qué dicen que el amor fortalece?

¿Por qué dicen que todo lo puede,

si hace sentirse débil al más valiente,

y entre la razón y el deseo no intercede?

¿Por qué siempre se tiene que amar

lo que no puede ser correspondido?

¿Dime por qué,  Señor y Rey del Altar?

¿Por qué el amor es un renglón torcido?

© Isabel San José Mellado – España

AQUELLOS OJOS

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¡La mañana en que te conocí
vi las maravillas del Cielo!
¡Y en esa profunda mirada sentí,
que mi sangre ardía en el fuego!

¿Que tendrían aquellos ojos
que, cuando los vi, me cegaron
y cuando pude a fondo mirarlos,
a los míos de placeres llenaron?

Con ellos a veces me hablabas,
me besabas, me hacías reír,
me entristecías me consolabas,
y otras veces, me hacías sufrir.

A través de ellos veía tu dolor,
y en su mirada notaba tu alegría.
pero un día dejaron de mirarme
y desde entonces vivo en agonía.

¡Ya no sentiré sus fulgores!
¡Ya no veré esa mirada de cariño!
¡Ya no volverán a alumbrarme
con ese inconfundible brillo!

¡No volveré a sentir el dulzor
de esos besos llenos de amor!
¡No volveré a regar mis sentidos
con esa mirada llena de candor!

¡No volveré ojos de ensueño,
a ver esa mirada sin pudor!
Esperaré por si vuelves algún día,
a mostrarme de nuevo su color.

© Isabel San José Mellado