15 – Una Gata

Una gata sin bigotes
sin afilados dientes, ni siquiera rasguña,
suspira como un ronroneo
de mis versos, muchas veces es la musa.

Lo bonito es cuando no miras otra cosa
porque tu atención es su pelaje suave
y su nariz rosa,
toma toda la atención placentera
pegada a tus piernas. No se siente confusa.

Acariciada con mimo, la cabeza
como por arte de magia se despierta
casi para hacer pasta, se hunde y se retira
vuelve a emerger, rebota y luego mira.

Es así ahora con sus ojos zalameros
te dice: Sigue, sigue, no pares,
y casi suspira, te amo, te quiero.
Cuanto me gusta.
Ronroneos intenso sonidos sin decirte nada.
sabes que esta gata te dará la paz, pues
todo lo que necesitas aquí en tu regazo está.

Armado, atrevido y sin florituras
sin temor a otras apelaciones
valiente Ajax, a pecho desnudo
manos en tus senos, haciéndote de escudo.

La gente no comprende este momento eminente
viven sin sorpresas de ruidos, de juegos
de mordisqueos, pequeños, de palpar
sin ver mis medias de color rosa,
terminan rotas en tu frente.

Con poder, mientras dura la lucha
la daga se hunde y de perlas se baña,
¡Contraídos los músculos hasta el espasmo
se bloquea, al fin, en ciego orgasmo!

Coherentes maullidos Es la petite mort,
Nadie comprende, se pierden los placeres
de aparecer por detrás abrazar fuerte y sin palabras
decirse, te amo, o te quiero. Creo es por miedo.

Jugar y gozar
experimentar el idioma de la luna
por los tejado susurros felinos
parte compartida de tus instantes
de vidas sin ataduras sin miedos.

Compartiendo el mismo latido
Todo se palpa, todo se dice,
Todo se saborea, todo se abraza
Todo sin palabra sin trinos.
Solo a lo lejos por el aire se respira
un cante felino.

Tengo una gata sin bigotes
ni afilados dientes, ni siquiera rasguña,
suspira como un ronroneo
de mis versos, muchas veces es mi musa.

© Araceli García Martín & Greg D.

16 – Hippocampus Enamorados

¿Por dónde vendrás a cantar mi dios?
¿Dónde tu hermosura? elegante locura de mar.

¡A tu jardín mi amor!
¡Donde en tu grandeza mi caballito pueda nadar!

Es tu boca la que me provoca tempestad,
por tus besos profundos, me dejo inundar
escuchando música celestial.
Son las olas que vienen y van
formando en nuestros otolitos
melodías sin igual.

La buscas, con ojos de plata
alegría de los sentidos,
Ahora el cielo se viste de pensamientos
y reaviva el espacio
entre las miradas mudas de las dulces sombras.

¡Ay! tu cola pensil,
como me apasiona movimiento lateral de coral
cuan desnuda vejiga natatoria me haces vibrar
con el delicado movimiento de tu aleta dorsal.

¡Acabaremos bailando un vals!
Mientras la música suena estamos desnudos al alba
con ondas desmenuzas mis pensamientos abstractos
los labios rojos ramos de fuego,
venas de luz y respiro el vértice de los alabastros.

¡Así si mi amor! … ¡Por mi jardín!
Regando, me sacias con tus labios húmedos
que aspiran cual torbellino con gran atino.
Es tu beso apasionado. profundo, lúdico
y más, y más, seguimos bailando hasta el final.

Las mentes van hacia la luz extrema,
y en el silencio de cristal
los cuerpos desnudos
aún se afloran en el placer.

Desliza con gran esmero e ilusión
el fruto de nuestro amor
para que con tu calor
tengamos una bella gestación.

Ante tal brío y calor desmesurado
con el amplexo llegamos al orgasmo
entre los dos, nuestra siembra
para un grandioso embarazo.

Como guerreros
festejemos la Victoria
que se expanda nuestra Gloria.

© Araceli García Martín & Greg D.

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