Mirada_2

Hay unas nuevas y sorpresivas miradas
que se hacen ineludibles de contemplar
porque te dejan en flash cuando a su lado pasas.

Y es que, por estar los rostros cubiertos
por la imprescindible mascarilla de marras,
sólo los ojos y poco más quedan descubiertos.

Así que, si bien observas esas miradas,
notarás que algunas encierran una cierta pena,
quizás por verse de esa guisa observadas.

Las hay que llevan prendido sólo el abatimiento
a juzgar por la inacción manifiesta de sus ojos
cuando se encuentran con los tuyos calmos de contento.

De otras, notas de pronto como si te atrapasen,
porque adviertes unos ojos llenos de misterio
que te cautivan cual si te embaucasen.

Y, cuando la persona te ha sobrepasado,
tu mirada se gira de manera mecánica
tratando de que ella ejecute el mismo gesto,
y su mirada con la tuya se haga por un rato estática.

Porque, sin buscarlo o sí queriéndolo acaso
en el subconsciente, en esa mirada de a dos
salta la chispa del me gusta tu recato
y podemos hablar luego un poco para reconocernos.

© J. Javier Terán.