Esa incógnita boca abajo
¿sabes, por qué está agachada…
se le perdió el semblante?,
y sintió un vértigo
por eso mismo,
para no tambalearse
la ves en sentido contrario.

Dos manillas aladas
al lado se le han puesto,
para que no se le caiga
ese alma viajera
que tiene arrinconada.

Su mitad perdió en el camino
cuando se dio la vuelta,
no sabía que se había marchado.

Ahora, con sus acomodos
búscala incansablemente,
pero… no se ha dado cuenta
que puede sentirse segura,
puestos a pensar un poco
sus alas blancas
se igualan a ella, por nada más
entre la negrura del ambiente
y su secreto paseo,
saldrá de dudas
puntuándose al mismo tiempo.

Quizás no se atrevan
ni a saludarse, tan siquiera
mientras de fiesta salen
en tanto que regresen,
la media vuelta
se darán.
para verse de frente
como antaño lo hicieron.

Cuando se sienten
hablando despacio,
dirán atónitas…
¡anda, mírala
si no es incógnita!,
que se comió ella sola
atragantó su sentido,
pero al voltearse
quiso pasar desapercibida,
encogiéndose sin más
solo ahora se le ve la cara,
coma que come una coma
corría por no saltarse la comba.

Palencia, miércoles 30 octubre 2013
Vuela Pluma 2M13.
©Mía Pemán