Playados

Teníamos todo lo mejor a nuestro lado;

nada que pudiésemos acaso desear

se nos podía hacer lejano,

e imposible de lograr

para ser felices aquel verano.

 

Aquel refugio en aquella pequeña cala,

siempre la primera línea de playa

asegurada junto a un mar en calma,

tan sólo descender una pequeña escalera

que conducía a la misma orilla del agua.

 

Tú y yo en medio de aquel paraíso;

por el día zambullidos en el agua

y jugando con las olas junto a la arena;

dejando la noche para pasear nuestro amor

a la luz de las estrellas y de la luna.

 

Todas las confidencias posibles,

eran en aquel marco susceptibles

de ser contadas el uno al otro,

con la luna y las estrellas

como testigos queridos en alto grado.

 

Por lo que aquel verano junto al mar

fue, sin duda, el mejor verano posible

que tú y yo pudimos tener;

sin que nada ni tampoco nadie

pudiese nuestro amor romper.

 

© J. Javier Terán.