Tengo que olvidar un amor
luchando contra mi sentir,
congelar de mi vida el fulgor,
dejando a mi alma morir.

Vagaré por el mundo, vagaré,
añorando un profundo querer
y tal vez algún día versaré,
un bello y nuevo amanecer.

Jamás olvidaré sus abrazos
ni dejaré de sentir sus besos
y mi corazón roto en pedazos,
mantendrá mis deseos presos.

Tal vez lloraré recordando
el tacto de sus fuertes brazos
y quizás me apague deseando
que vuelva a soltar mis lazos.

Pero ese amor, eternamente
quedará, anclado en el olvido,
por si él regresara lacerante
pidiendo de nuevo ser querido.

© Isabel San José Mellado