MADRIGAL

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Nada es nuevo ni viejo
rosa la espina
porque hago lo que hicieron
repito tiempo.
¡Quien fuera marco
del paisaje que sueño
cuando te miro!

Y cruzarán arroyos
por mi vereda
y aunque el agua esté sucia
llegaré lejos.

Porque mi cuerpo es barco
los  brazos remos
la tierra… mar.

He vuelto a mi destino
la luz es piedra
y en la noche de luna
canta la fuente.
Cristalino el misterio
¡Todas las cosas hablan
de lo que siento!

©Julie Sopetrán

LA SONRISA DEL LLANTO

 

Pintura de Zobel [/caption]

Hoy la luna está llena de voces y palabras
es un timbal alado de entonaciones dulces,
ritmos y movimientos evocando la selva
o la expresión errante que baila entre las manos.
Son las diosas que danzan al son de las mareas
mientras el sol se esconde para mirar de lejos
el creciente deseo que implica la añoranza
de amores que son lluvia… en sonrisa de llanto.

El círculo sagrado me transforma lo inédito
como música sacra del más allá tangente
donde nace y se engendra la sublime utopía,
sereno sufrimiento, latidos que transcienden
o el fecundo silencio de la mujer humilde
que modifica sones en el tambor del tiempo.

©Julie Sopetrán

LA OTRA MÚSICA

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LA OTRA MÚSICA

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Un eco del canto
en la Nochebuena
me transmite llanto.

Es lo que se pierde
y lo que se queda
es un aguaverde
con lazo de seda…
y en la rueda rueda
es el desencanto
que transmite llanto
en la Nochebuena.

El Niño que llora
la risa en desgana
o la abrumadora
pasión de la gana,
que seduce ufana
la faz del quebranto…
me transmite llanto
la miseria humana.

Eco de querubes
sacuden el aire
y se abren las nubes
con ese donaire
que al rato es desaire,
y llueve entretanto
la emoción del llanto
que transmite el canto.

San José y María
al son de la estrella
tejen poesía
y toda querella
se convierte en huella:
acorde del canto
que transmite el llanto
de la Nochebuena.

©Julie Sopetrán

ZÉJEL JUNTO AL RÍO

El río que conociste
no corre y está muy triste

Ayer pasé por tu lado
me miraste distanciado
Me dijo el agua del río
con su fuerza y griterío
que amar, es un desvarío
cuando estás enamorado.

El río ya no resiste
ni el recuerdo ni el despiste

Paseo por la vereda
entre la brisa de seda
pensando en lo que me queda
después de haberte mirado.

Y fue allí, donde me viste
donde ya ni el agua existe.

El río se ha congelado
porque te miro en pasado.

© Julie Sopetrán

MARINA

La mar me suena dulce en los oídos
sus dedos acarician la mirada
van dibujando espumas, transparencias
que deshacen el sol entre la arena
La mar viene a mi noche en remolino
marea de palabra en las corrientes
sube y baja el ardor, la sal germina
en el jardín que es agua de los besos
La mar, raya ondeante del camino
La mar es más ardiente que la luna
La mar, sublimidad de la belleza
su tacto contradice mis esferas
los monstruos me despiertan, todo es agua
y soy pez en el aire de los sueños
El sol se hunde conmigo en el abismo
dormimos en la mar, somos poema
inconsciente, sensual, contemplativo
evoca movimiento en la distancia
y es el verso, toda la mar del mar…

©Julie Sopetrán

LA HUESONA – Calaca literaria

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Huesona quiso ser santa
y se metió en un convento;
tanto se sacrificaba
que no probaba alimento.
La abadesa reprendió
su ayuno malentendido;
Huesita que era rebelde
se taponó los oídos.
Dice Madre Superiora
que al mirarla se asustaba;
su cara era calavera
y sus manos… telarañas.
Con su hábito de clausura
por el jardín se movía;
y las flores que tocaba
al instante, se morían.
No podía respirar
cuando la vio un ruiseñor,
si hasta dejó de cantar
del susto que se llevó.
Los anales del convento
la describen muerta de hambre;
si cuando fueron los buitres
ya no encontraron ni sangre.
En polvo se convirtieron
sus huesitos de por vida;
y de lo que fue, quedó
en la basura, su tibia..
Un poliedro triangular
que ni es flauta ni hace pié.
desmontada se quedó
añorando el peroné.
Y las monjas la recuerdan
igual que un hábito andante,
si hasta el viento la movía
al dar un paso adelante.
Huesona no fue tan santa
que mientras tanto y durante…
con su guadaña mataba
al listo y al ignorante.
Cerca del altar mayor
se encuentra su mausoleo;
hay quien dice que está viva
pero yo no me lo creo.

©Julie Sopetrán

LA PAZ

LA PAZ

La paz no es el  SÍ o el NO
la paz siempre es otra cosa;
es una araña tejiendo
un vuelo de mariposa:
mientras una flor sonríe
la abeja en ella se posa.

La paz es, neutralidad
o afonía del silencio.
Es un suspiro de rosa
que al esparcir su perfume
por los poros de la piel
el menor ruido la daña.

La paz es… encontrar agua
transparente, dulce, pura
y transitar los espejos
por la palabra madura
que transcienda a los reflejos.

©Julie Sopetrán