EL TESTIGO

Eres el testigo y crono
De cómo transcurre el tiempo,
El grabado de un lamento
Y las subidas de tono.

Tú, compañía soportas
De todos los animales,
De la urbe y arrabales
A tus entornos exhortas.

El que crece y nos da fruto,
El que tiene muchas ramas,
El que su sombra derrama,
El que soporta hasta al bruto.

Con tus ramas nos calientas
En las lumbres de campaña,
En chimeneas te apaña
subyugar y nos alientas.

Árbol que das verdor,
Árbol que das consuelo,
Desde la copa hasta el suelo
Y a todo tu alrededor.

Eres una paradoja
Con respecto a los humanos,
Con calor nos desnudamos
Y a ti te viste la hoja.

En invierno estás desnudo,
Mientras nosotros vestidos.
En primavera cosidos
Tus brotes que sacas mudo.

Yo te planté hace unos años
Y al siguiente diste fruto.
Aunque me creas un bruto,
Con manguera te di baños.

Tu sed el agua la sacia
Y la tierra te alimenta.
No me lo tengas en cuenta,
Mas cuidarte no es falacia.

Así transcurre mi vida
Bien al lado de la tuya.
Como yo aguantas la bulla
De los vecinos asida.

Transcurre el tiempo, cada año
Pasan las cuatro estaciones
Y nosotros, remolones,
Procuramos no hagan daño.

Cuando el fatídico día
Que desaparezca llegue,
Tu sufrirás la alegría
De que mi huella en ti quede.

Y así serás el testigo
De que un tiempo yo existí,
Y aunque un día me morí,
No quedaré en el olvido.

© Antonio Sánchez-Gil