NOCHE DE BRUJAS

Tras un amanecer extraño
llovieron vampiros negros
esperando a la noche…mágica

Con sus escobas vestidas de fiesta
se presenta entre susto y trato una inesperada
y novedosa noche de Halloween.

Con las brujas verrugas,
de negro oscuridad casi noche maldita,
entre sus sombreros de pico
sacuden en la noche semillas del miedo.

La luna se oculta encogidita
de miedo los lobos la aúllan,
como si fuera de caramelo.

Ohhh, ris, ras, ris,
ras crujen los fantasmas,
arrastran cadenas
¡y asustan!, asustan tanto…
que hasta la noche se ruboriza.

Si vas caminando,
ten mucho cuidado
no se te cruce un gato negro que
se apodera de tu alma y se roba tu corazón
como un amor oscuro,
de noche de Halloween.

Uuuuu…susto o trato noche
de espanto apago la luz…
y vuelo en mi escoba.

Asustando a los niños y comiendo,
y comiendo dulce de estrellas
noche de Halloween
de sueños y terrorrrr.

© María Luisa Blanco

La Noche De Samhain

La noche de Samhain había música por las calles y una vaga atmosfera de film de horror, algunos se escondían detrás de una máscara, otros en un auto a hacer el amor. Los niños por las calles se circundaban felices entonando su estribillo, los mayores en las casas se circundaban infelices confiando en un mundo un poco mejor.

La noche de Samhain estaba Gregorio por la calle que vagaba con tristeza por cualquier lugar sin meta en cual vagar, ni una puerta a cual llamar, sin máscara, para los otros, él era el monstruo. La calabaza iluminada lo irradiaba con su mirada, con sus ojos enrojecidos como el fuego, pero una joven piadosa se le acerca con la intención de charlar un poco.

.-¡Pobre hombre, dónde escapas, quién anda solo a esta hora, no es bueno estar solos esta noche, no es bueno no tener ni tampoco un lugar donde ir ni un amor, ni un amigo, le decía! ¿Tú quién eres? Grita él ¡Déjame estar, yo no soy un hombre al cuál decir una palabra yo no soy de ninguno, yo no estoy con alguno y ninguno en ésta vida me consuela!

.- ¡Pero esta noche no es una de tantas, también los hombres más solos están juntos, también yo no tengo ninguno y sola no sé estar, no tengo ninguno que me quiera.
Yo te ruego, al menos tú, no me dejes esta noche, ven a cenar a mi casa. Te ruego querido amigo, no me dejes esta noche y mañana luego te dejo ir!.

Las palabras de la joven son claras, el buen Gregorio creía de ser el solo a no tener con quien estar, ni un lugar donde ir, así que Gregorio la sigue a su lugar. La mesa estaba ya servida, era todo ya pronto para la cena, estaba todo preparado, comida pronta exquisita, a él un escalofrío le corre largo la espalda.

Esta noche a festejar, como a reír a bromear, él está seguro que todo sea solo un sueño, solo un sueño de soñar pero, en espera del despertar, él decide de soñarlo hasta el fondo. Así que mira a la joven en los ojos y se pierde en el encanto de su mirada, luego la besa finalmente, y a aquel beso sigue al fin aquel lindo amor, como un lindo romance.

Al amor sigue el sueño más profundo consumado entre las colchas de aquel lecho, pero la risa lo despierta, la risa de las brujas que le gritan: “¿Sueño o realidad?” Gregorio tienta la fuga, pero está encadenado y la joven es una de ellas, ella lo escruta y le susurra al fin: “¡Ves lo que le sucede a quién está solo!”

La noche de Samhain se ha ido finalmente trajinando consigo el ansia y la alegría
y todo aquello que queda de aquella inmensa fiesta solo una pizca de aburrimiento y nostalgia. ¡Dicen que un cierto Gregorio está desaparecido pero ninguno lo echa de menos o a nadie le importa, solo algún perturbador va diciendo, para bromear que se lo ha llevado lejos una bruja!

© Greg D.

Halloween

-HALLOWEEN-.

Reunidos en la plaza del poblado
le dábamos al bulo y la historieta,
llenando con él muerto papeleta
hasta dejar el drama, remarcado.

Dejaba-me el misterio, bien tocado
con tanta calavera.. en la maceta,
que cagado marchaba de placeta
camino de mi casa, impresionado.

Llenaba la penumbra los rincones
y al empujar la puerta de la entrada
de golpe desgañito mis pulmones

cuando veo aquella cara iluminada,
que resultó después, eran tocones
con su luminiscencia, acostumbrada.

© José Salas Salas
Barcelona 20-10-16 (Es)

RESPUESTAS

Hay ángeles que aparecen y demonios que pululan
En todos los camposantos de tumbas mil, expandidos
Tumbas que nadie visita, otras de amores henchidas
Flores frescas, otras muertas, llanto, lágrimas, sonrisas
Paradoja repetida, implícita, encadenada… a la vida.

En todos los camposantos, hay consuelo en el santuario
Chicha paz resuma el aire dulzón, almizcle de flores,
Y rondan a contra viento, susurros de otros amores,
Historias narran las tumbas en dos líneas pequeñitas
Algunas hablan de amores, otras de olvidos o cuitas.

Cuando visito la tumba do ha tiempo están mis padres,
Señales de ellos espero, cuáles no sé a ciencia cierta,
Quizá consuelo a mis penas, orientación a mis dudas,
Aliento en algún empeño, Amor, en mi desconsuelo.

En ese momento nada, de lo que inquiero, responden
Es al paso de los días, en que tan sola me veo,
Que en inspirados reflejos en mi aparecen los dejos
De su paso por el tiempo, respuestas en sus ejemplos
En sus actos, y sus dichos, en cómo nos educaron
Ahí encuentro las señales que al visitarlos, espero.

He de seguir yendo a verlos, aunque no me digan nada
En el momento que quiero; mas, cuando los necesite,
Al recordarlos viviendo, me responderán… de nuevo.

© Yolanda Arias Forteza

Noche Mágica de Halloween

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Nunca supe de tu amor por mí, que me
Ocultaste siempre; como se oculta el sol
Cada día, tras haber hecho su labor y dejarse
Horadar sin piedad por la noche, tal como tu
Enamoramiento te horadaba paso a paso el corazón.

Dijiste en sueños, ahogada en lágrimas, que
Esperarías sólo una noche más, y me lo mostrarías.

Halloween fue la noche, y el disfraz que te colocaste
Aliado fue en tu decisión; porque más allá de aquellos simples andrajos,
Lejos ya de cualquier disfraz de multicolor vistosidad,
Lograste expresar tu amor acariciando mi corazón, que no
Opuso resistencia alguna, porque con tu disfraz de un tal
Windows, cual ventana maravillosa de mil colores, abriste tu corazón
Enamorado; al tiempo que el mío, ahíto y empachado de amor también,
Enloqueció de pronto, demandando que sin más dilación
Nos quitásemos los disfraces y nos dejásemos llevar de la pasión; ahora que ya
el amor había triunfado por encima de todo; incluso sobre aquella mágica y secreta Noche de Halloween.

© J. Javier Terán.

Uno de Noviembre


Entre las flamas de los cirios y el olor amarillo a Cempasúchil estarán nuestros difuntos de vuelta en los hogares mexicanos Abre puertas y ventanas vienen a estar con nosotros a degustar de sus comidas y bebidas favoritas Oremos por ellos, es un honor aquí tenerlos cuando se marchen dejarán su aroma a copal e incienso lleno de olorosa nostalgia esa visita llena los corazones de una extraña dicha y plena tristeza, familia y amigos queridos les hemos hecho su molito prueben el güiri güiri, la calabaza, y los tamalitos!! a las doce sonaron las campanas señal de que han llegado pasen a su casa en este día especial compartan con nosotros de esta Ofrenda para ustedes, vivamos el regocijo de este día mañana tendremos el alma apretada otra vez por su Partida, y cuando se hayan ido reinará aún el aroma a pan a flores y añoranza, día de los fieles difuntos creencias ancestrales amor filial, de alma y Fe.

© Silvia Garcia Sandoval

Tocan a Vivos y a Muertos

El tiempo ha ido pasando y los días, corriendo a veces se acercan, sin dejar ningún rastro del pasado incierto… Ese qué hace qué las lágrimas rueden por las mejillas y lleguen hasta el más hondo pesar.

Aún me acuerdo de los días que visitábamos con pesadumbre, es cementerio en los días, qué siguieron a esa desatinada marcha involuntaria… y, a la salida, siempre tarde, aprovechando al máximo estar allí, para luego, martirizar los oídos, con los cucús de las palomas y de algún búho que allí habitaban.
Pensando siempre, que era ese alma de niño chiquito, el qué susurraba y pedía nos quedásemos un rato más.

Cuánto desengaño, cuánta falsedad hubo en aquellos días, meses, años y décadas… y, todo por nada en concreto, pues, el dolor se te escondió tras los años pasados, que fueron pocos, claro está…
¡Qué malas son las personas cuando se hacen imprescindibles y después, se las tira a la basura cómo si fuesen despojos inservibles!

Las urracas son iguales qué muchas personas, esas qué lo alborotan todo, y se deshacen de las buenas personas, tirando de sus brazos, para luego, darles un cacharrazo en tol mismísimo cogote, llegándoles a dar en pleno corazón, para fastidiar aún más el roce conseguido.

Ya las vivencias pasadas se volvieron amargas en su día, más la realidad saltó a la palestra, al verse frente a frente con la desidia de un afecto cansado de rendir cuentas siempre y a todas horas.

Cuando a las fiestas de Halloween, una ratona se ha ido vistiendo de negro y púrpura, para ser diferente a las demás personas de alrededor, por sacarse la maldad que aún lleva dentro de su mismo ser visible/invisible para muchas personas que la conocen. Créese ser más pura que el blanco inmaculado, no siendo ni verdad ni cierto. Tan solo, toca teclas negras y blancas, para darse cuenta, qué no es inmortal, si no, qué los bichos malos, mueren igual que las personas buenas… Y, qué al más allá donde un día habrá de llegarse, se encontrará cara a cara con quién un día no supo querer ni en el olvido ni en la sencillez.

Tocan a vivos y a muertos, es la noche de Samhain, cuando un día la lluvia apareció y saltaron las alertas visibles, se marchitaron las plumas sedosas y saltaron al compás de un órgano qué letras llevaba, pero la mudez se descalzó bien a gusto, para darse cuenta, que la vida no sirve para nada, cuando las lágrimas se resbalan por rostros que la delicadeza se la dejaron olvidada entre papeles arrugados llenos de hollín y cenizas de latón.

Ahora tras los años que fueron corriendo, esa noche de muertos, reviven los vivos, la noche de Samhain, y Halloween sale a estrenar su poderío, entre las callejas que reviven su pasado memorable entre los senderos que se delinean, al llevar entre las manos regueros de sentidos comunes, que reparten serpentinas de un dolor ya pasado y nunca reconocido, y danse la mano para conmemorar que las calabazas abren sus bocas para servir puñados de invitaciones a saber comer los ricos guisados qué con ellas se preparan, añadiendo las castañas asadas, que en bidones de latón asan su tierna carne de otoño, al conjunto de los panellets, esos pastelillos de ricos piñones, boniatos y almendras, con huevo y bañados en nata, para que Samhain, deje buen sabor de boca, a todos los que lo celebran.

© Mía Pemán