Manuel ciudadano universal

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Manuel ciudadano universal, Nació bajo el signo de hambre, a pesar de que en el país vasco oficialmente no había personas con hambruna, lo cierto es que las había. Él, era el segundo hermano de cuatro, delgado, como un atleta maratoniano, alto para ver mejor el paisaje, se le podía ver correr cada día a pesar de que el pagasarri estaba nublado 360 de los 365 que forman un año. Así pues desde la fuente de aguas milagreras de iturigorri a lo más alto de pagasarri nuestro ciudadano cuidaba su cuerpo siguiendo el dicho de “cuerpo sano in mente sana”, tanto fuera el caluroso mes de agosto o con el aliento helado en invierno. Mi padre dice que la guerra empezó en Bilbao cuando a un submarino de la república se le encasquillo el arma y la bomba fue a parar cerca del ayuntamiento, del abuelo francisco padre de Daniel, era gudari vasco y miembro destacado de UGT en Bilbao, alimentaba a su familia con la escasez que le permitía su salario y el alquiler de su vivienda sita en el barrio de Recaldeberri, en los edificios de madera junto al antiguo basurero, la humildad del origen no predice la ambición de los cuatro luchadores, por una supervivencia.

Su origen de la rioja Alavesa se mezcló con la sangre vallisoletana, de La Seca tierra de buenos caldos al abrigo del Duero.

Componiendo una familia de cuatro hermanos que la guerra intento por todos los medios destrozar pero no lo consiguió. para ello o por ello tuvieron que luchar duro.

El cinturón de hierro que defendía Bilbao solo existía en las perturbadas cabezas de los que se levantaron contra la república para formar un estado fascista al estilo de Mussolini. Muerto Guillermo el primogénito, en una acción defensiva, todas las miradas se volvieron hacia Daniel, pero él sabe de hierbas y medios curativos, para mantener el cuero sano, he omitido sin querer que Daniel trabajaba en el hotel Hilton en Bilbao, siendo miembro como camarero personal del Pdte del Gobierno Vasco, aunque nunca recibió reconocimiento alguno cuando el Sr Aguirre y sus compañeros marcharon dejaron al pueblo. Indefenso a merced de los falangistas, que limpiaban los pueblos de la escoria roja y separatista, “con una bandera española la pasaban por las calles de los pueblos y todos los ciudadanos debían pasar por debajo en un acto de sometimiento, y humillación sin igual a veces designaban a uno que tenía cara de rojo y le ensangrentaban con un tiro en la cabeza, y por supuesto, aquellos que no querían someterse pasaban a engrosar las listas de las cunetas.

El gobierno de Aguirre le dejó, leche condensada, algo de alimentos y una pistola con munición, pero Daniel se miró la pistola y le comentó a su compañero que la iba a tirar a la basura, este le regaló un montón de improperios, de tal modo que se realizó el trueque. leche condensada por una pistola y munición. Mientras caminaban en dirección a Santander miles de personas, niños y ancianos, se acercaban al puerto donde decían que habían barcos para ir a Inglaterra. La ilusión pareció infundir un poco de esperanza pero,… aparecieron las vanguardias de los fascistas, en forma de falangistas que advirtieron al grupo que el barco seria bombardeado y hundido en el momento que empezase a navegar, y así fue un barco con miles de personas, hundido por querer huir de la atrocidad de la guerra, hundido por salvajes malnacidos y que todavía no han pedido perdón.

© Patxi Aldazabal López

UN CAFE SOLO O EN COMPAÑIA

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CAFÉ SOLO
Preparo una cafetera, porque será que al atardecer me apetece un café, a veces un café solo sin compañía, me relaja, da paso a mis recuerdos, a mis primeros pasos, al pasear con mis hermanos por la ribera del riachuelo, a coger moras para mama que la encantaban, a noches sentada en el suelo mientras mi abuelo en su silla nos contaba historias de la guerra o cuando llego a su pueblo y nadie estaba, que penar el suyo nadie le esperaba. Recuerdos de irme haciendo mayor con tanta rapidez que quizás por ser de esa época que no cabía la posibilidad de estudiar, tan solo trabajar para ayudar a los padres, a fines de semana aprovechando hasta el último segundo para bailar con las amigas en discotecas dispares, hacer planes de un futuro que se me antojaba ser una persona libre, recordar con los más pequeños historias de mi presente como hiciera mi abuelo. Entre mis manos una taza de café muy ajada por el paso del tiempo, quizás un recuerdo de algún viaje, quizás un regalo de algún ser querido que no se encuentra entre nosotros, una voluta de humo con aroma a nostalgia, a noches de insomnio por si le gustaría a ese muchacho que me quitaba el sueño y otras cosas, que café más triste fue aquel que me tomaba cuando recibí la noticia de un sueño roto sin poder realizar lo por cambio de residencia. Un café solo a estas horas que no hay ruido ni nadie por el medio, para trasladarme a mundos imaginarios en mi cabeza para después plasmarlos con mi papel y mi pluma para después encenderme un cigarrillo y releer lo escrito, corregirlo antes dar por buena la historia escrita, sola tan solo con mi taza de café, me relajaría tanto hasta llegar al infinito pensando, que en unas horas estará aquí él, el que me ama y yo amo, que bien me sienta un café solo.

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CAFÉ EN COMPAÑÍA:
Esta tarde mi café preferiría que fuera en compañía, por supuesto con esa persona, que sorbo a sorbo, me sabe a él, ojos color a café recién tostado al sol, con su mirada me traspasa el alma, queriéndome desnudar, conociendo mi cuerpo centímetro a centímetro. Su dulzor como a miel recién sacada del panal virgen y pura, como nuestro amor cuando ve la luz al amanecer, cuando él me besa saboreo su sabor a café recién molido, beso que me invita a besarle con más pasión. Café que me gustaría interminable con su compañía, no quisiera que el último sorbo fuera hoy amargo, todas las despedidas son amargas como la hiel, así me sabe mi café cuando te vas, acompáñame a este café recién molido, hecho a fuego lento, sorbo a sorbo lo saborearemos como nuestro amor lo saboreamos junto tú y yo, con nuestra taza de café.

©Manoli Martin Ruiz

DESPERTARES

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Siento un ligero dolor en la espalda, intento girarme pero las piernas doloridas por la caminata de ayer apenas me responden los brazos no sabe cómo levantarme, son las 5h 30 m de la madrugada, es la tercera vez que me levanto esta noche y mi falta de sueño acabara conmigo, la celosa próstata aprieta, con todas sus fuerzas para seguir siendo la protagonista de la noche, es una sensación muy desagradable, de impotencia diría yo, la cuestión es que va pasando el tiempo, yo no me muevo(voy repasando uno a uno, a ver que musculo tiene movilidad.

Me pregunto,… pero al instante unas gotas parecen escaparse, no no no, ahora no. Los primeros rayos dorados del sol se dibujan sobre el mediterráneo alcanzando de pleno a la maravillosa torre de la Sagrada Familia osadía de atrevimiento tecnológico para el momento de su diseño, parece que palpita más fuerte el corazón, es el cabreo, noooo es la próstata que parece revolcarse por la moqueta, un último esfuerzo,…. Ya estoy sobre l taza del WC, parecía que no llegaría nunca, me quito el sudor, esta lucha contra el reloj algún día acabara mal me parece.

Parece que no dormiste estas completamente despierto, vuelta a la cama es demasiado temprano para levantarse, ahora a volver me doy cuenta de lo lejos que esta el lavabo y cada noche dos o tres veces por el medio calculando las distancias de los pies de la pared del armario una vez lo intente gateando al estilo militar, el vecino del sexto todavía se está riendo, padece insomnio, yo lo que pienso es que es un vago siempre mirando por la ventana. El cuerpo va reaccionado poco a poco se despierta, intento conseguir la verticalidad, pero la cabeza parece cambiar su centro de gravedad circularmente a un metro de distancia el colocón parece dominarlo todo no sé dónde está la silla?, el mueble la puerta del lavabo ni el interruptor de la luz del comedor, ahora cuando enciendo la luz del comedor me doy cuenta que mis pies están pegados al suelo con cemento, pesan una barbaridad! Pero lo peor es que no saben qué dirección tomar, y eso que cada día pasamos dos horas de aprendizaje, pero nada cada día hay que enseñarles a caminar, coordinar los movimientos y procurar no caerse.

Ahora viene lo bueno, hay que desayunar los dedos otrora hábiles se tornan patosos a la vez que un temblor les indica la llegada de males mayores de males mayores, la mano al acercarse el tazón de café con leche no siempre acierta pues no ve donde está la propia boca y le cuesta acertar al introducir el líquido elemento, bueno desde hace poco utilizan pajitas para comer.

Hay que vestirse, a no eso sí que no me visto yo, y un jamón después de identificar todos los agujeros para que servían me hecho un lio y me tienen que rescatar de una muerte por asfixia, al enredarme los pantalones del pijama alrededor del cuello…

©Patxi Aldazabal López

MI CALLE

 

Mi calle no es ninguna calle especial, si tiene algo de especial lo tiene, porque es mi calle, porque yo nací allí, en la calle Alloza ¿porque Alloza?, muy sencillo en el principio de los tiempos, éramos cuatro casas, la mía y mis tíos, los del Francesc que trabajaba en el Corte Inglés una pequeña tienda de textil en Pça Catalunya. La mamá de la gloria y su abuela, y unos señores que no recuerdo su nombre, la finca daba a la calle Maladeta, por arriba hasta Pº. Pi i Molist, la Fina y su amiga, y unos Industriales que traían buenos coches, pero no recuerdo su nombre. El Peret y su familia que durante el verano nos traían previo pago helados, y chuches de la época. Traviesas de tren jalonaban la entrada a mi calle, cuyo nombre fue dado como ya he dicho en otras ocasiones por el cartero adjudicando el nombre del pueblo de donde era natal, las traviesas quemadas por el ácido y por el sol, de color negro tizón representaban un peligro para los chavales, claro que los alambres de espinos que envolvían las plantaciones de flores del Sr Navarro no eran un peligro en sí, sino que representaban una provocación para los chavales que jugábamos como no, en la calle, la calle era de tierra como las buenas calles, cuando llovía parecía un rio, hubo quien vio bajar algún 600 arrastrado por las aguas, de noche mi calle como las mejores calles de Barcelona, en verano tenía dos turnos el normal y familiar, y el de una película de Hitchcock, donde el suspense rompía por el sonido cadencioso del bastón y la fuerte voz del sereno que repetía sin cesar: las diez y sereno, del sereno, quien portaba las llaves de todas las casas, ya que más tarde de las 10 no podías entrar en tu casa sin ser anotado en la libreta del “sereno vamos que vivíamos en un grado de excepción”, así era la calle Alloza, pero no soy dogmático, por tanto quien quiera puede añadir o criticar cualquier cosa que anote

ANEXO: Mi calle tenía el Bar-Bodega Cal Ramón, yo creo que todas las calles tenían un Bar-Bodega Cal Ramón, con barricas llenas de resto de comida de la tapa anterior, vinos en barrica de calidad no reconocida, oleaginosos, de las tortillas de patatas y el pescaillo del medida, que era cuando iba a comprar el vino y el hielo para la nevera,….
©Patxi Aldazabal Lopez

L’estiu –El verano (II)

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Antes sí que se notaban las cuatro estaciones, una llamada “entretiempo” se repetía coincidiendo con la primavera y el otoño, frente a mi casa se extendían campos de flores y alcachofas, no había nada de particular en esos veranos anteriores a la revolución del 600, los niños jugábamos a un deporte de riesgo llamado ¡¡¡a picar timbres!!! Los edificios nuevos gozaban del elemento principal para el juego, un panel lleno de timbres, era cuestión de llamar y salir corriendo, no agradaba demasiado ya que en el barrio de porta todos éramos vecinos, y nos conocíamos de bien lejos. El principio, en realidad es, el solsticio de verano la verbena de Sant Joan, era quien daba el tiro de salida, lo chavales empezábamos de buen rollo, organizábamos las “fogueras”, a espaldas de los grises, hacíamos torneos de futbol entre calles,….y aquí se calentaba la cosa que pasaba a ser de combates entre calles o coaliciones, Maladeta y Arnaldo de Oms (famoso por ediciones bruguera), contra la jota pi i ferrrer, por ejemplo, algunas calles Vivian solo para el combate, y se fabricaban escopetas llamadas de ganchos, que podían hacer bastante daño, ondas, ballestas, etc… las escaramuzas eran constantes, otras calles como la nuestra nos gustaba más jugar y por eso pedíamos en ocasiones que hubiera algún mayor vigilando. Pisábamos los jardines de un tal Sr. Navarro, y saltábamos al campo de básquet del SESE, que regentaba el Mosén de la iglesia como casi todo, un día nos amenazó con que en las obras de teatro y los pastorets, solo lo harían hombres ya que el obispado había firmado con el Régimen barbaridad tal que la virgen María podía ser representada por un barbudo pero no por una mujer, toda suerte de juegos, las balas, píndula, el denunciaban la llegada del verano.

Con el tiempo levantaron un gran edificio frente a mi casita, por la noches subíamos al terrado y el edificio parecía uno de los nuevos comercios de televisores hablando casi todos del mismo tema porque solo habían dos cadenas claro, primero El Tour, y después Ironside, llenaban la noche calurosa y húmeda, la visión estelar todavía posible era un espectáculo digno de observar.

Mi amigo JR y yo, nos iniciamos en la fabricación de pólvoras, queríamos hacer nuestros propios cohetes, azufre, carbón, clorato de potasa, azúcar, aluminio,…. Todo venia en un juego de niños, y se podía comprar a granel en las droguerías, me lo trajeron los reyes magos y punto,..(No había que romper huevos) ¿? Mejor, pero si nos dedicamos a otras cosas, como poner petardos en los hormigueros…

Tengo que decir en plan cortísimo, que una noche buena pase por delante de la casa de mi amigo JR, observé la sombra que se proyectaba sobre la puerta de cristal, era la de un familiar suyo que con un bastón atizaba a algo o alguien que había en el suelo exigiéndole que cagara, ¡¡increíble!! Me alejé sigilosamente, y no comente nada los siguientes días, años después supe que era la tradición del caga tío, prohibida por el dictador.

©Patxi Aldazabal Lopez

L’ESTIU – EL VERANO (1)

Pasan los días, las semanas ,…, yo sigo postrado con unos zapatos que nunca gastaré, con el tiempo he visto cambiar mucho mi calle, hace unos meses hicieron obras, una chapuza claro como todas las obras de los ayuntamientos, parece que lo hacen a propósito cuando peor va que hagan obras, van y las hacen. Me refiero a los grandes ayuntamientos como Barcelona, etc., no aquí eso no se da, se habla en asambleas se discute se abrazan y se toma un poco de cava, que tomarse una copa de cava no es prevaricación ni muchos de los “presentes” significaron en modo alguno la compra de voluntades, pero aquí estamos (menos mal).

Estos días son de un frío subido, quizás por eso me vienen imágenes estivales, el sudor cayendo por la frente, el sol dorando nuestra piel, la compañía de unos amigos la comida entre sudores y cervezas, la ensaladilla rusa con variante, el agobio del sol de media tarde, los ladrillos ardiendo, y cola en la ducha para refrescarse o para ir al Astor, Virrey, o al Odeón, lo habéis adivinado tres cines cercanos a la plaza Virrey. POR 5 PESETAS podían verse dos pelis, una garantizada española de la época con Alfredo landa, y la siguiente de americanos y alemanes, loando el triunfo americano. Además de bebida y un par de bolsas de “palomitas” hoy el precio sería otro.

Al atardecer, mientras el sol buscaba donde descansar después de un día tan tórrido, las familias se echaban a la calle, una silla una mesita dos taburetes, una ensalada y un porrón de vino no hacia fala nada más , bueno si, que los coches no levantaran mucho polvo al pasar junto a la ensalada, “la canalla” (los muchachos), jugaban mientras tanto a píndula, juego medio prohibido por varias razones, una porque las niñas y los niños tenían contacto al saltar unos sobre otros, y la segunda el señor rector ya había hecho una homilía avisando de lo violento del juego y lo poco femenino que era. La merienda que solía constar de un chusco de pan una barra de xocolate. Oller que se deshacía con el calor del sol, y mantequilla con azúcar una vez abierto el chusco. No importaba la cena, ni la guerra, ni aquel señor que salto de terrado en terrado perseguido por la policía, seguro que era un delincuente, o un asesino o un violador. Todo el mundo hablaba de él, pero la policía llevaba días buscándolo sin éxito, de pronto, una opinión diferente, la del Sr. Mestres, no lo volvimos a ver, había dicho,.. Que era el último anarquista que quedaba en Barcelona después de la otra guerra, la que no salía por tv. Un buen hombre dijeron después gentes venidas de otros lugares, dio la vida por defender unos ideales, sabíamos de iglesias pero de ideales, éramos peques todavía. Por su brevedad dejarme contar que a un cine cercano “el Turó”, fuimos a ver la película de Marisol “tómbola”, con la desgracia de que se murió un espectador, la policía cerró las puertas del cine y no se fue nadie hasta que el Sr. Juez 3 o 4 horas después ordeno el levantamiento del cadáver, cosas que pasaban.

©Patxi Aldazabal Lopez

ELLA….

 

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Ella por su juventud, no pensaba que podría tocarla algún infortunio, siempre se decía, aprendí de mi madre y jamás yo sufriré esa cadena de errores por no pensar antes de actuar. De su infancia pocos momentos felices tuvo junto a su padre, era un vividor, un enfermo decían pero ella no opinaba lo mismo, ella se decía es un ser maligno y mas con mi madre, hasta cuando sufriría su madre el maltrato de ese ser abominable, recuerdos de estar solas, se permitían reír y hasta cantar alguna coplilla de moda, eran momentos llenos de ternura entre madre e hija, pero todo se volvía negro en cuanto su padre llegaba a casa, su madre la acostaba con el pretexto que era hora de dormir,  ella sabía que era para que no viera como ese ser gritaba y pegaba a su antojo a su madre, cuantas veces su instinto de hija se decía saldré y me enfrentare a él pero el pánico la agarrotaba y tan solo lloraba amargamente por su madre, se quedaba dormida , cuando se despertaba estaba todo en calma, el ya se había ido, su madre con moratones nuevos, ella la decía a su madre lo siento, cuando nos vamos a ir lejos de él para poder vivir seguras tu y yo. Una noche cogieron un hatillo con sus pocas pertenencias y se fueron lejos, muy lejos de allí, su vida nueva fue muy dura, pero salieron adelante, su madre trabajaba de sol a sol para subsistir, ella lavando cabezas en una peluquería ganaba para ayudar a su madre. Un día conoció a un chico que en apariencia era perfecto para ella, era todo bondad con ella y con su madre, las trataba como reinas, se sentían plenas de felicidad, su madre la decía, algo no me encaja, pero quiero que seas feliz hija, conócelo bien, pregunta a los amigos por su comportamiento, ella enamorada de él, le decía a su madre no todos son iguales, su madre callaba y asentía.

A ella no la pasaría lo mismo, pasaron los años y se caso con él, cada día veía cambios brutales en él, un día la regañaba si se pintaba para salir a la calle, otro día el grito que no se pusiera faldas para otros, solo para él y en casa. Ella le defendía eran malos momentos por la crisis, una noche llego borracho y por estar la cena fría, la pego una paliza, hay a ella se le cayó todo el pedestal donde le tenía, era otro ser como su padre, se pregunto porque después de haber sufrido con su padre, ahora la tocaba otro ser para sufrir como su madre, sería una maldición de su familia, encontrar seres que no sabían lo que era repetir a mujer y a su familia.

Al cabo de un tiempo y al ver que su hija ya había crecido, decidió hacer lo mismo que ella y su madre tuvieron que hacer años atrás, más de lo mismo, fue fuerte y sigue viva y dándole las gracias a su madre porque siempre la tuvo como ejemplo y su apoyo incondicional.

POSTDATA: cuando se darán cuenta que hombre y mujer son iguales, personas libres de elección y no una propiedad para destrozarla a su antojo, no por sufrir ella tiene que ser mal tratadora de hombres, no por ser mal tratador tienes el derecho de quitar la vida a esa mujer, menos mal que a ella la queda la esperanza que siguen habiendo hombres buenos, que saben amar a su mujer, que cuidan de ella y de su familia.

©Manoli Martin Ruiz