Amor aparcado

Aparqué mi amor, a la espera de que tú te
Mostrases más receptiva a mis te quieros,
Olvidases que en el pasado a otras también
Rondé, cuando la juventud era pura agitación. Sigue leyendo

Bordanse las Ventanas

Resultado de imagen de ventanas bordadas

Brotan de los ingenios pensantes
y les sacan el pulso a todo,
sientan sus huellas con bordones
más de la cuenta,
luego, más tarde, les dan para el pelo
propinas de medio rebote,
calzándoles pocas alegrías
y más de una insatisfacción,
tristezas de mucho alcance
que el corazón se les hace trizas,
por eso mismo… las ojeamos distintas
Originales como la vida misma
se ensimisman en un periquete,
desde lo alto vemos su esbelta figura
entre las buhardillas,
tejados de tejas rojas
y paredes de piedras regias,
Reciben desde dentro afuera
y no se cansan nunca de ver más allá,
les miran y observan con delicadeza
las golondrinas se recatan y miman
sus galas mejores, al contorno de sus miradas,
y… les dan el visto bueno
como en una pasarela engalanada…
Decimales parecen llevarse a la boca
en los momentos que les calzan los listones,
cuando la madera les viste de regio abolengo
Aprenden a ser cautas,
simplificando su existir
Nacen en talleres refinados,
al ser talladas por encargo
vístense de encuadres y pinceles,
teniendo los colores asignados
marcados con primor y serenidad,
Saltarinas en demasía
les dan lacas especiales,
así protegerlas de las inclemencias
Estrenan sus sentidos entre variedades,
les han bordado luceros chispeantes
y han delineado sus contornos
con figurillas, bodoques y vainicas dobles,
rebordando como festones enriquecidos

Lentejuelas llevan a menudo
repiques que se muerden los cantos,
entrelazando delirios
volando más alto que nadie,
Aceléranse, siempre que pueden
danzan bailes de salón,
cuando a las nubes y flores
les cantan sus magníficas letras,
esas que los pajarillos les traen
regalándoles ensoñaciones del más allá,
saben entretenerse con sus reliquias
conjugando los valores del silencio…
y reviven esencias en aromas distintos,
Senderos no caminan, se quedan sencillas
solas en las alturas… paradas y alegres
sostienen remilgos, de delicado voltaje

Viendo despacio pasar el tiempo,
entre estancias grandes y pequeñas
las que nos dan la cara siempre,
Esas que se divisan a lo lejos y de cerca
cuando las utilizamos,
todos los días de nuestra vida,
Nada nos niegan y están ahí para todo
las que nos aguardan, y cubren
enseñándonos sus transparencias
y nunca ponen reparo a darnos gusto,
Tiemblan algunas veces
al ser movidas con incesantes voces,
saben acercarse y amoldarse
ahí las tenemos dispuestas para todo,
Asomándonos cuando queremos
nunca nos dan un no por respuesta,
qué nos miran con gracia y alegría
son esa claridad, por la que divisamos
los instantes del día a día,
Saben expresarse bastante a menudo
te dan muchos caprichos
y, nunca se sonrojan con nada
miran su entorno como algo normal,
quisieran ser más útiles
como si fuesen cortinas,
tapan a veces… en las noches
los destinos del más acá,
sirvense sus delirios en bandeja
más, te hacen sentir especiales
cada vez que descubres sus variedades,
las cuales nos muestran sus colores
con esa delicadeza del exterior regular.

Cuando mis ventanas enseñan sus tapices,
juegan a ser visillos o cortinas
con retoques de doseles a los lados
al darse cuenta de su divino porte,
porqué a través de ellas, la luz se enciende.

Tus cristales sacan brillos de puro colorido,
logras darle un nuevo sentido a la vida
embelleciendo los días al mirarlos distintos.

Sentimos que la belleza del ambiente
se carga de energías vivas
plantándole cara a los tiempos raros,
jugando con el Sol, la luna y la noche
entre los escondites de los atardeceres,
intentando de ser… las reinas de lugar
abriendo los espejos de tus grandes ojazos
y regalando sentidos enclaustrados,
bajo la visión del sonreír de medio lado.

No alzan la voz, se quedan enmudecidas
contando las cuentas de sus reliquias,
siempre saben estar en todos los lugares
no se descalzan, se lo impiden
sin saberse libres, viven en libertad.

Palencia, viernes27febreo2M15.
Acróstico n12 y Poema n10/2M15
©Mía Pemán

MOOBING

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Tan raro es, qué en ninguna letra, están reflejados y lo más grave de todo ello, es… qué no se merecen ni su propia inicial, las palabras no existen para nada y nunca cambiará lo que no existe, porqué, no está presente.

La desfachatez se viste de hojalata, y todos siguen sus vidas como si nada, pero… algunos ya probaron su propia medicina, el destino les hizo ver cómo se las gastaron en sus días de gloria… aunque no sé, si su propia realidad les hizo ver los errores que en su día supieron cometer a diestro y siniestro.

Años atrás se creían eran invenciones, cuándo en sí, el desconocimiento y la desconfianza, se daban las palmas de las manos. Y todavía hoy en día, cuando no conviene creer, se descree con la ambigüedad del hacer la vista gorda y seguir un camino equivocado, no dando crédito a una realidad palpable.

Maneras de ser, inexactas
víboras asesinas…
siempre recursos a escondidas,
inventándose historias imposibles
pero de nada valieron los ruegos,
los latigazos siguieron su curso programado
Obligaciones mudas y deshollinadas,
hombres y mujeres quisieron
ser avispados traidores,
y se dieron de bruces
contra un suelo de cemento,
qué arenas movedizas llevaba…
Obtusos hasta la médula,
malignos de órdago
atrevidos de mala sangre,
helada como un témpano de hielo
Barómetros inexplicables, al día
las manos llenas
en su totalidad, llevaban
Insinuaciones desatinadas,
jamás atendidas
Ninguneando toda la vida,
es de seres ruines
Graznidos agansados, envenenan
todo lo que han tocado,
hasta su propio existir…
marginando a su entorno,
hasta límites insospechados

Acoso laboral y personal, por personas sin escrúpulos ninguno, solo con una fijación nada normal. Tanto hombres como mujeres, son mayoría, en según qué momentos. Con algunas de las personas hubo amistad, nada más… quizás, eso propició el conocimiento que tenían y les fue más fácil sobrepasarse de la cuenta.

En colegios monjiles, profesoras de hábitos y seglares, se las ingeniaban para acaparar la atención de alumnas, darles en tol mismísimo cogote, dando zapatazos a sus libros en los exámenes y haciendo que se estrellasen contra las tarimas… quedándose las hojas malheridas y distorsionadas, entonces, el nerviosismo andaba suelto y los alaridos desprovistos de buenas intenciones saltaban las barreras de las bocazas que hábitos vestían y carreras universitarias decían tener.

Y cuando subían escaleras hablando amigablemente, sin más nada, por el lado de la barandilla… se aparecía la de las manos extra-largas, qué servían muy a su gusto… las bofetadas sin venir a cuento, descalzas no iban, pero se movían a diestro y siniestro, dejando caras atónitas, con sus deslenguadas… formas de impartir educación. “Caricias monjiles”, las denominaban, por su mal estar y el hierro que siempre llevaban en las manos, qué hacían marcas y se quedaban temporadas en los rostros abofeteados…

¡¡Luego, con la sonrisa sarcástica en sus fauces voraces, saltaba… “hay, te he hecho daño, pues, no era mi intención, tan solo, saludarte”…

Menuda saludo, qué a quién ese día le tocaba de lleno, la dejaba pasmada y con las lágrima cayéndose a borbotones, después de recibir la estampida con fuerza brutal de un ser maligno de mucho cuidado.

De larga figura, manos de sapo, brazos de águila, entendimiento de réptil y hábitos que escondían culebras y víboras, haciendo de las suyas a la mínima expresión. Todo eran rasgos de envidias y celos, más desmedidos de la cuenta!!

Cada final de año, había varios alguienes que se cobraban las pagas qué no les correspondían, porqué ni el trabajo lo hacían, y eran de ese tanto por ciento que nunca llegaba, y lo entregaban en mano… ¡se iba por otro conducto, el más rastrero!

Pero, ya hacían lo correspondiente para llevárselas con sus manos sucias y los empeños encajados en pedruscos engarzados entre mandarinas a medio pochar… luego, las risitas… los guiñapos de ojos embestidos y a medias cabezas que no salían de sus cuchitriles rodantes, cómo saltarines movíanse, a lomos gansiles y ni el cuello de sus camisas se alcanzaban a verse y otros, salían con el aire puesto en sus cabezas, a la melena semi larga, cómo si no pasara nada, nunca…

Antes, no se sabía de estas cosas, porqué, quienes lo habían sufrido, siempre lo ocultaron, se lo hacían ver, cómo algo muy normal. Lo cual, no lo era ni de asomo. Compañeros y las llamadas amistades, qué querían traspasar el ámbito seguro, para inmiscuirse en la vida personal y traspasar así, vidas enteras. Seccionando su entorno más inmediato y haciéndoles cómplices de sus barbaridades.

Algunos fueron descubiertos in situ, e incluso, lo negaron a pies juntillas, al ser denunciados por los mismos acosadores a las direcciones de sus trabajos.
Queriendo limpiar su propia forma de pensar. Te ofrecían el oro y el moro, para qué cedieses a según qué cosas inventadas. Lo cual, no tuvo nunca respuesta. Siempre recibían la negativa constante. Por eso, y por mucho más… hubo denuncias no ajustadas, y siempre ganadas.

Castigos de por medio, con tres meses de trabajo sin sueldo y saltándose a la torera las decisiones de sus superiores. Hasta qué de casualidad, llegaban a sus oídos, y entonces, les devolvían la llave… dorada y engarzada, cómo broche de buen cumplimiento…

Cuatro lugares… y tan sólo uno
sálvose de las fauces sin control,
otros tres… tenían reptiles alimañas
creyendo, ser los más listos… fueron
propinando chuletazos, sin ton ni son
con empuñadura de acero quirúrgico,
agujas envenenadas de sus celos siempre a punto
con las flechas bien dirigidas,
partieron en diez mil pedazos una vida
que nunca les hizo daño e incluso,
siempre les tendió su mano.

A los oídos llegaron, dos casos que acabaron fatal, y se iba sabiendo a través de personas que también sufrieron acoso laboral o moobing, según cómo se quiera diferenciar, es lo mismo.

Nadie movió un dedo, ni en las Altas Esferas ni nadie, se consideraba una gran vergüenza, a lo que la final pudieron llegar a ser. Al no poder encontrar la suficiente ayuda en ambos casos.

Todo se les negó y algunos profesionales estuvieron implicados, tanto sus compañeros cómo especialistas en la materia, que no supieron darles la preferencia exacta.

Altibajos los sentidos,
se enmascaran contra el miedo
al ser descubiertos,
y sin embargo… no dan crédito
ni llegan al medio ascenso,
sacándose de sus casillas
desprovistas de razones,
qué ni las verdades les dan la…
vuelta entera, al no llegarse
ni a las pantorrillas…
válgame, la desvergüenza.

Hay tantas personas implicadas qué
si fuese capaz de cerrar los ojos
no podría ni volverlos a abrir,
muchos acercarían su osadía
intentando amedrentar,
su propia existencia…
al ponerse en evidencia clara,
queriendo añadir parches
y tapar sus malas cabezadas.

Insuficiente, es la existencia
que remira sin saber ver,
realidades a manos llenas.

Insuficiente, la vida de alrededor
esa, qué existe y da desconfianza
la que maltrata y despiadada, es
como la que más… atónita te deja.

Insuficiente, la lata que vives
y a diario te cansa su existencia,
te miran… te observan y no ven
ni más allá ni más acá,
cegados por los recelos y envidias
se vuelven insoportables,
y ni tan siquiera te dejan libre…

Insuficiente, son sus desidias
las que matan poco a poco,
a sabiendas de lo que hacen
y más tarde, lo niegan todo
con el gran descaro de la mentira
encubierta y malhechora,
demostrando a simple vista
que la traición se viste de osadía
y desvergüenza, desmesurada.

Insuficiente, la confianza fue… más
las deslenguas viperinas,
atascaronse irremediablemente
sin sacar conclusiones exactas,
erraron en sus adivinanzas descosidas,
y llenas de esparto
amargado por los deshollinados
bufones, que no supieron oír bien
ni escuchar a medias, por la inutilidad
de sus lenguas demasiado sueltas de cascajos.

¡¡Cuán mala es la insidiosa envidia, al verse la cara frente al olvido incondicional de ser despiadados e inconformistas!!

Palencia, viernes 04 y miércoles 16 noviembre 2016.
Acróstico y Prosa n46/2M16

© Mía Pemán