Pero Enamorados…

Son tus besos la locura
y poemas de ilusión,
no tienen final
solo mágica ternura
reina en el ambiente,
con danzas virginalmente
sensuales, Sigue leyendo

Solo un sueño

sueño

Sentir tus labios como se posan en mi mejilla
Y me das un beso y después otro y otro
Tus manos acariciando mi pelo. Sigue leyendo

Culminando Entre Mórbidas Espinas

Siento mórbidas espinas,
cuando mi resaca inicia tu marea,
labios ávidos te buscan,
deseosos de tu miel.

Con la punta de la lengua cortejo
la línea desnuda de tu cuello
ojeando por encima de las olas
en su inicio de marea

Siento mi cuerpo renacer
a cada línea dibujada,
sobre mi piel, excitándome
a cada suspiro acogeré tu marea.

Me arrodillo con diligencia
persiguiendo un escalofrío rosa
descendido a arañar esas caderas
modeladas por un dios perfecto

Estirándome quisiera tocar el cielo
movimiento voluptuoso
arqueando mi talle, esperando florecer.

Mi plegaria blasfemia
se expande tumultuosamente sobre ti
pero son mis labios ávidos
a tocar el cenit del pecado…
¡…Y ahí moriré aullando!

© Manoli Martin Ruiz & Greg D.

Nosotros Aquí Y Afuera El Mundo.

Estamos nosotros aquí
y afuera el mundo

Te miro e imagino ya
de ti, de mi y que nos sucederá
imagino de transparencias
donde el ver y el no ver…
imagino de miel liquido que baja
que me envuelve y coge…
imagino de ti, apretada entre mi
y el muro
y mientras imagino, la imagen,
de evanescente se hace clara
y cada escena, se vuelve
realidad.

Abre tus manos y cabalga en mis
valles
toma con tus labios
los frutos de mi huerto
hagamos de nuestra entrega
algo único y especial
quiero tocar lo tuyo bien amado,
con mis dedos y sedientos labios,
nada me convence
más que amarte,

Y entonces te muestras delante
y arrodillada mírame y
susurrame
cosas que en otros momentos…
y entonces mezclamos sentidos
encendidos y sentimientos
y luego, como una flor ábrete y
acogeme.

Nada perturbara nuestro encuentro
ni quitará esta paz que nos
arrulla
recibe el temblor de mi piel
abraza todo lo que tengo
pues no parare hasta tenerte
dentro,

Y luego, yo encima de ti,
lentamente
con ternura pero también
fuertemente
manos a apretar redondas
colinas
luego, voy más en fondo
nosotros, uno en el otro y afuera
el mundo…

Y tocar con mi ser el cielo
llegar juntos a ese universo
donde solo cabe la pasión
en cómplices besos
y palabras ciertas, poéticas,
¡dame tu fuego!
purifica mi deseo,
cubre mi desnudez
con tu amor y pensamiento,

Ahora déjame hacer
y un poco hazte guiar,
ahora, que casi explota,
dame de ti aquello que quiero
y coge de mi, todo lo mejor mío…

Tu y yo siempre,
dentro y fuera del tiempo
no hay manecillas
solo horas que se alejan
y caricias que anidan
triunfantes,

Después quedamos inmóviles y
exhaustos
muslos sobre muslos, casi
entrelazados
y, boca sobre boca
con labios rojos de morder
suaves
y de comérselos y beber…

La fuerza de este amor
lo hace inmenso
siente como te busca mi vientre
queriendo acoplarse al tuyo,
arden mis entrañas
en el intento de alcanzar
de tu mano
la cumbre del esperado placer,
tras las caricias agitadas
sobre aguas turbulentas

Estamos así…
así todavía otro segundo
nosotros aquí y afuera el
mundo…

Tú y yo, uno en el otro
piel sobre piel
afuera la vida
¡aquí el universo!

© Silvia García Sandoval & Greg D.

Los ojos todavía están lúcidos

Desnuda de la brisa de la mañana
escuchabas las fragancias del olvido
disuelto en el viento frio de los recuerdos

Recuerdos que me hablan de ti
Que me suspiran al oído palabras indescifrables
Mirada lucida de pasión
Llega la mañana…descubriendo los secretos de la pasión

Yacías sumergida en las líricas
apasionadas del deseo esculpido en el animo
y jugabas mordisqueando los labios
recordando boca de fuego
que te penetraba con dulce armonía
pasando con fantasías empujadas
un mundo sumergido que de cierto no podías saber

A tu lado, cuerpos desnudos
sumisos instantes que recorren nuestras pieles
animando el fuego de nuestras pasiones
beso tu boca y me quemo
dulce néctar penetra mis sentidos
y se rompen las barreras con un gran estallido
dulce armonía tu entrada en mi templo
fantasías que suspiran sin aliento

Los dedos húmedos de placer
resbalaban sobre senos extrañamente túrgidos
y rodaban como una noria enloquecida
sobres pezones apuntados a la luna

Mis manos temblorosas
acarician cada instante perpetuado en nuestros cuerpos, tu sexo
excitando y rompiendo el silencio
túrgidos los senos que se unen a tu deseo
y esa luna que guardo en mi pecho
para entregarme a ti como la fuerza de un destello, acaríciame
y no rompas la magia de estos momentos, fundidos
como plomo y deseo…ardemos en el mismo fuego.

Sonreías sola pensando a la primera noche
de cuando me cogiste como una pantera sobre el lecho de nubes
sin nunca pararse sin nunca tomar aliento
erábamos criaturas entregadas al amor supremo

Aun sigo sonriendo, aprendices del amor ya casi maestros
para sin aliento seguir fundiendo nuestros cuerpos
unidos, acompasando el momento, de explotar la lava de tu fuego.
Quemándome de pasión, gemidos suspendidos en el tiempo
amantes, amándose…sin prohibiciones, te deseo…

Y te amo…fortaleciendo nuestros sentimientos
donde el amor…nace cada noche cuando hacemos el amor
como si el viento susurrara te quiero
y mi templo quisiera llenarse de ti…siempre

Las piernas abiertas palpitaban con tremenda excitación
y curiosa querías sentir las fragancias de la pasión,
la mano resbaló lejos perdiéndose en el placer infinito.

© María Luisa Blanco & Greg D.

El deseo.

Y mi mano corre ya agitada
al placer tuyo a buscar el punto
ya estás mojada y prepotentemente,
yo siento el mío, naturalmente llegado.

Candor de mis ansias desatadas
detén mi prisa,
que jueguen las risas
entre tu camisa,
y las noches y mañanas
se deslicen con donaire por mis dedos
regocíjate dentro,
en el paso de mi intimidad
humedeces mi ser y cuerpo,

Extiendes tus piernas y mi espada
empieza a penetrar tu rosa,
lo acoges dentro todo y le haces camino,
empiezas a menearte sin pose.

Soy el rocío que emana
y fluye dentro de tu sexo
como vendaval en pieles cálidas,
somos ansias locas de amar
deseos revueltos,
vamos otras vez al mundo aquel
donde somos uno,
donde atados somos libres,
y las tierras lejanas se funden
se tocan, se sienten,
somos colores de clavel
y aromas de azucenas
que lloran de placer
en el amado prado,

Hacer el amor contigo es un gran deleite
y tú respondes con lamentos esplendidos,
y nuestro movimiento es sí perfecto,
que están casi acabados los juegos.

Cíñeme en tu piel
y entre suaves movimientos
se escuchen los gemidos,
alcanzando placeres
arrebatados, de almas perdidas
ecos de mujer y hombre extasiados,
que los hilos del amor mueven a su antojo

Y al fin dando paz a nuestros espasmos
venimos junto con dos largos orgasmos.

Entregados a estas lides
saboreando de tus labios los licores,
quedo exhausta entre tus brazos
muriendo un poco cada noche
mirándote a los ojos sin conocerte,
entrando en tu vida sin tocarte…

© Silvia García Sandoval & Greg D.

Fragancia de vainilla

Anochecido, sentada en la oscuridad,
sabiéndote cerca de mí, te espero
fragancias y aromas en el ambiente,
me recuerdan a mi jardín en plena flor.

Esta noche entro y cierro la puerta
no tropiezo en la entrada
pero me llevo dentro
el perfume de musgo.

Observándote, aspiro tu aroma
confundiese con mi perfume
a flor joven e inexperta,
varita de vainilla o jazmín.

De la colada sentiré
un olor a vainilla
será intenso y femenino
y me pararé un poco
a olerlo con respeto
esta noche.

Inmóvil casi sin respirar estoy,
dejando caer mi aroma para ti,
cual roció a la madrugada,
deleitándome en tu cercanía.

Se que no eres para mi
una flor púdica o sin sabor
ni que como las otras
me ostentas las desnudeces de tus pétalos,
sé solo que eres
una flor gallarda, pero esta noche
paso la puerta y espero.

Flor tímida quizás por juventud
esperando a desojar mis pétalos,
orgullosa de ello, te desafío
al querer más profundo.

Estarás cubierta con tu manto
de espinas, y me acercaré
solo de lejos la nariz
para sentirte ese olor
y tu, a mi toque,
te abrirás un poco y luego
un poco te embriagaras de un perfume
que solo yo podré quizás
extraer y conservar.

Bajo la guardia, retiro mis espinas
para ser olida por ti, yo te oleré
aroma nuevo en mi sentir,
pétalos que poco a poco se rinden a ti,
esperando tu acariciar aterciopelado,
dejo caer mi pureza, te abro mi corazón.

Tendré manos de néctar
esta noche, después haber pasado el umbral
y cuando completamente
te estés abierta bajo mis manos
serás salobre y espumosa,
serás una flor de mar
húmeda y espumosa.

Cual flor agradecida a su colibrí
que la acaricia con ternura para desflorarla,
flor que se sabe querida y respetada
vaina de vainilla se la antoja tu olor,
perfume a mar revuelto al saberse
cómplice de nuestro encuentro.

© Manoli Martin Ruiz & Greg D.