EXCUSAS, son Pretextos Escondidos

 

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La excusa, es una mera conjetura de un sinfín de despliegues de vacilaciones inexactas, las qué hacen dudar de todo y de nada a la vez

 

Enderezar algo que estaba desdoblado,

hacer ver, qué es una completa fluctuación

algo comentado o simplemente,

por una promesa hecha

con descuido y vehemencia,

eXculpación que se hubiera entrelazado como un hecho inhóspito, dentro de un ámbito personal o en un entorno público,

Coartada simple y llana

saliendo de la tangente, y sin más

darle una versión diferente,

Unificar sentidos de mediano orden, pero qué en sí, sirven de apaño aparente, para quién no entiende una ambigua explicación, y es ese transcurso redireccionado a otro orden menos extravagante e irracional

eScondidos pretextos, qué salen

en representación de una aparente razón,

a medias contada

Asfaltar caminos no deseados, por una u otra razón y sin abrir una brecha, se hace un remodelamiento que alcance a no ser una verdad entera

Sonajeros, que tintinean

entre los pasillos y van

haciendo un poco de ruido,

mientras las mentiras piadosas

surgen desde el interior,

y corriendo se escapan

haciendo el mínimo espanto

 

Al escondite inglés, juegan los pretextos, más o menos rehechos, a un modo y semejanza, que tan solo entiende quien sabe liar un laberinto de incomprensiones y darle un maquillaje de continuos colores, al acicalarle con suficiente esmero y cortesías, donde las apariencias juegan un papel principal

Escapando de la absoluta realidad,

declinando una verdad que a veces

puede doler más qué una minia mentira

al eximir, sin defender

una evasión complicada. Efugios

son los velos que se anteponen

a ese límite imaginario, qué tiene

mucho que ver con un embozo

disimulado, entre la exactitud

y la apariencia servible,

tomando el escape

cómo algo de lo más normal

sirviéndose de lo práctico y a la vez,

liándose la manta a la cabeza,

sin apenas saberlo pensar con detenimiento.

No todas las excusas se dirigen en estos sentidos, válgame el cielo, sería un caos oportunista, más bien.

Las ambigüedades finales,

saben muy bien por dónde girarse

en la esquina siguiente,

sin darse un porrazo tal qué

en vez de patinar en hielo refinado,

saben saltarse los recodos

utilizando ceras de magno rebote,

sin llegar a ponerse la zancadilla

ya qué sería de mal agüero,

hacerlo de esa manera

tan estrambótica y tenaz. Por ello mismo,

usar patines de hielo

es más práctico, que los de ruedas

transversales, al suavizan mejor

las caídas en planos fríos y helados,

qué caer con la dureza

de un suelo

plagado de mentiras encementadas

 

Palencia, sábado 02 julio 2016.

Acróstico reflexivo n26/2M16

©Mía Pemán