Enemigo Miedo

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Al son de un vals desafinado a media luz.

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Bajo el silencio, besos a media luz.

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Sueños.

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Fíjate

Fíjate que al llegar aquí has dejado atrás ciertas piedras por el camino, que te obstaculizan de ciento en viento.

Has afrontado tus miedos, con sabiduría.

Y hoy fíjate que, tus pupilas se agrandan en plena oscuridad, brillando en las noches plagadas de estrellas.

Ha brotado esa sonrisa que un día dejaste desamparada en cualquier esquinita.

Hoy en día, esa sonrisa, está repleta de alegría, que refleja ilusión; y sobre todo sensación de vivir.

Fíjate en todo el bien que te hace el haber atravesado alguna de las barreras. Ya que un día te invité a ser feliz.

Me seguiste el consejo.

Por lo tanto irradias: felicidad, amor, paz, tranquilidad…

Solo te pido que si vuelves a sentirte mal…no olvides que hay claridad cuando dejas tu mente en blanco.

© María García Garaiandia

Sensación de vivir.

En plena gloria de mi plenitud.

Coloreo mi vida a mi gusto.

Dibujo estrellas de cada noche, que parpadean resplandecientes con mis ojitos avellanados; cuando los cierro un instante te siento;sin embargo otras te presiento en sueños.

Esos gusanitos que conviven latentes, que han brotado tras su metamorfosis en mi estomago;  impidiendo el paso al apetito;los cuales dejan paso al corazón, que late a cada paso que das acercándote o alejándote de mi.

Extrañándote, mientras deseo que vuelvas. cuando vuelves , te miro como si si no existiera nadie más junto a mi.

mis neuronas solamente piensan en ti, las noches en las que me consuelas, en brazos me recoges, me proteges.

Y no veo nada más a mi alrededor.

El tiempo cuando es oro, vale menos que el tiempo que paso contigo.

cuando me miras, me desnudas, me conviertes tuya.

Avanzas conmigo, retrocedes para afrontar lo que estamos viviendo, en la mas inmensa armonía.

¡Qué sensación de vivir,como la vida, que es bella!

© María García Garaiandia

Entre nubes

Esta noche, como siempre, me he acercado a ti, sigilosamente; te di un beso en la mejilla tierna, calentita y sonrojada, mientras te hacías el dormido.
Te susurro mil pecados, que termino diciéndote lo mucho que te amo.
De la misma forma que aparecí , me marché, sin decir ni mu, con un soplo de aire que me llevo el viento.
Te dije que me amaras y así lo hiciste.
Porque desde aquí, desde las nubes de algodón azucarados, las cuales se puede estar plácidamente…te envié a mi alma, mi alma gemela. Puedo ver perfectamente desde aquí arriba, lo feliz que eres

© María García Garaiandia