El camino

A un lado del camino deje mi nombre

mi talento Sigue leyendo

Ilusorio

 

Temo no encontrarte

 que te fundas en mis dedos

que me falten tus brazos

y me abandone el deseo.

Temo  mi pensamiento hambriento

 engullendo nuestro cielo

que todo sea una trampa

de la noche y mi desvelo.

Leha

Mi Cielo

Con un paraguas viejo he atrapado un trocito de cielo.
Es de nácar azul, mullido de guatas blancas.
En mi pedazo de firmamento,
se guardan los sonidos de todos los pájaros,
de noche nacen pequeñas luciérnagas,
y de vez en cuando,
comienza a llover
carcoma de estrellas.

© Leha

Devastación

Hay cunas que las mece el viento.

Lugares donde la vida es un esqueleto huyendo del exterminio, campanas que desde lo lejos tañen su cántico fúnebre.

Los hijos de la guerra chapotean sobre charcos infestados de miedo, bajo una penumbra que rapta los días,  saqueando cualquier resquicio de esperanza.

Los dioses han abandonado los templos y lloran  postrados sobre la hecatombe que  imparable avanza   hacia el horizonte, herido de plomo y de fuego.

© Leha

 

 

 

 

 

JUEGO IMAGEN 02/2016

Estabas Ahí

Estabas ahí
Enterrada en un velo de misterio
Fuera de escena.

Estabas ahí
Atrapada entre las sombras
Silenciada por las llamas.

Estabas ahí
Corroída por el miedo
Entregada a la duda.

Estabas ahí
Vendada de silencio
Contenida en un grito mudo.

Estabas ahí
Presa de ti misma
Endiosada en tu propio mundo.

© Leha

Cambio de Planes

 

Basta un puñado de palabras para profanar la pulcritud paralizadora de algunos silencios….

solo eso… unas  cuantas palabras.
En cambio,  el repartidor le hizo entrega de un fastuoso ramo incrustado en celofán brillante, donde decenas de flores agonizaban entre una argolla de raso.

Abrió la ventana haciendo volar cientos de  pétalos.

 

La gente miraba hacia arriba sonriendo, se agachaban sorprendidos recogiendo los frutos de aquel insólito torbellino de colores, que aterciopelaba el asfalto.
Después se desnudó y se enfundó  en un vestido nuevo que olvidó hace tiempo al fondo del armario; se encaramó a unos tacones y salió a la calle subiendo al primer taxi que cruzó por su lado…

© Leha

 

Dame la mano

Dame la mano ahora que estás lejos
y el dolor duerme,
es tiempo de que regreses aquí conmigo
será solo un momento.

Necesito decirte que no te amo
sin sentir culpa
sin estridencias,
sin miradas embarradas, ni risas trágicas.

Confesarte que a veces te extraño
con la urgencia de las manos
que añoran la tibieza de la lana en una mañana fría.

Escuchar cómo me dices que no, que no me preocupe,
que eso no es malo.
Sé que olvidar tu voz no entra en los planes de mi memoria ,
mi nombre no era de esta tierra cuando brotaba en tus labios.

Y es que éramos los mejores construyendo sueños ¿recuerdas?
sabiendo que los castillos de naipes
nunca sobreviven al huracán del tiempo,
nosotros retamos a la evidencia y nos llamábamos locos.

No me resisto a que te diluyas en mi vida
como un terrón de azúcar en el fondo de un vaso.
Dame la mano
para que abandones las sombras de mis recuerdos
y ocupes un nuevo lugar en mi existencia.

© Leha