Juego imagen 02/2016

Mujer de mirada perdida

Veo tu rostro difuminado por suaves colores
rasgado por las secuelas
que va dejando el atardecer del tiempo

En la oscuridad de la noche
en el más cálido silencio
te acaricias el rostro,
acuden los miedos

¿Qué fue de esa niña?
¿Cuándo perdí la belleza?
¿Dónde se fue mi sonrisa?
¿Cómo he llegado a esto?

Pensativa, cansada
Perdida, extraviada
Inerte, indiferente
Frágil, endeble

¡No te creo!

Aparta de ti esa tristeza
olvida penas y lamentos
porque mañana amanecerá de nuevo

Lucirás tú mejor sonrisa
a tu manera contemplarás la vida
ella te dará momentos

Esperanzas, sueños, fantasías, deseos
que te harán sentirte viva
de nuevo ansiarás esa estrella
esa que tanto miras

Como una flor se marchita y pierde su belleza
tu aspecto, tu semblante se agota y envejece

Pero…….. háblame de tu alma
imperturbable, inalterable
incansable compañera.

Ella guarda tu belleza,
firme y serena.

Ella atesora
energía y fortaleza

Y te acompañará en el tiempo.
Recordando historias
pequeños momentos
amores prohibidos
y tu gran secreto.

Mujer de mirada perdida,
no ha llegado el ocaso a tu cuerpo.

© Silvia Cristina Conde Pozo

Soy yo

soy yo

Tengo miedo,
miedo de que me olvides;
por eso desde mi sepulcro, en el cual me dejaste,
donde el tiempo no existe, escapo y te busco cada día;
y como un duende, te invado, deformando tus ideas y sentimientos.

Lo siento, sé que mi recuerdo te duele,
pero eso es lo que yo tengo y quiero,
nuestro tiempo se sembró de momentos;
bajé para ti esa estrella
y sólo había ternura y amor en nuestros besos.

Quiero que sepas,
que soy yo el que vela tus sueños,
el que guía tu destino, el que marca tú rumbo, el que para las horas,
el que día tras día te arranca sonrisas y llantos de tristeza;
porque es tu sangre la que aún recorre las venas de este frío cuerpo.

Soy yo, el que perturba tu vida,
el que te enseña …, que ese mundo no es el nuestro,
el que al amanecer te recuerda mi nombre,
el que te hace estremecer a menudo,
el que te promete ese cielo que siempre miras.

Soy yo, el que te muestra el camino para volver a mí;
quien no te deja sentir nada.
No intentes buscar respuestas,
porque mi amor por ti romperá todas ellas.
Soy yo, quien hace que tu existencia no tenga sentido.

Soy yo, quien te ha cerrado al mundo,
el que marca tu destino,
el que entra en tu ser y difumina el sentir de cualquier abrazo;
el que te hace desconfiar de esos nuevos cariños,
el que roba el aroma de esos nuevos besos.

Soy yo, quien no te deja ser tú,
el que evita que el mundo te conozca,
el que no quiere que te comprendan,
quien tiene tu corazón bajo tierra,
porque aún recuerdo sus latidos …, y no me atrevo a perderlos.

Y mientras espero,
te destruyo promesas y te entrego recuerdos.
Sólo me fío de una vieja amiga tuya y mía,
esa de la que tú me hablabas y yo te contaba,
y que por un tiempo desapareció de nuestras vidas.

Con ella te dejo,
hasta que llegue tu momento
y el mundo seamos sólo tú y yo.

Te dejo con tu soledad
y el recuerdo de nuestra vida.

Soy yo quien te busca,
sólo yo puedo encontrarte,
sólo yo puedo tenerte,
sólo yo puedo besarte,
sólo yo…, puedo amarte.

(Para una gran mujer, que siente lo que escribe, Luisa; de esta amiga que la adora).

© Silvia Cristina Conde Pozo