Quisiera ser una muñeca de trapo sin alma, para que no me afectase el dolor ni la maldad humana, pero esto solo es un sueño, una utopía. Y sigo sí, con mi dolor y deseando que pasen cosas buenas o al menos poder ver en este planeta llamado tierra, la lluvia caer tranquila, sin catástrofes, sin personas desaparecidas, sin hogares destruidos, sin hambre, sin dolor. Quiero ser un perro y estar amarrada siempre a mi dueño y no pensar tan solo lamer.  Quiero  mirar las nubes desde el horizonte y ver que amenazan tormenta, que truene y que llueva con fuerza durante muchos días, que se apaguen todos los incendios y se llenen los pantanos secos y agrietados, no quiero que mueran los pájaros de ciudad, en sus nidos de cemento por las altas temperaturas, tan solo pido eso vivir, en un mundo normal, como el de antes, con sus penas y alegrías, con esas nevadas y lluvias. Recuerdo con alegría era cuando niña, al salir de la escuela, pisaba los charcos y me empapaba los zapatos y mi madre me regañaba al llegar a casa. Creo que no pido mucho a mi humilde entender. ¡Por favor paren este mundo, ya que yo me quiero bajar!.

Mientras tanto se cumplen mis deseos, quiero vivir sin ver sin sentir, ciega de  las enfermedades, de guerras y pandemias, ciega de violaciones, vejaciones y malos tratos a las mujeres.
Quiero ser la muñeca de trapo vacía de emociones con la sonrisa de payaso y hacer reír a todos los niños tristes y que sean felices al menos por un instante, decirles que todo va a cambiar y tendrán un hogar, comida y dignidad, que nunca más han de viajar con las mafias en pateras, en ese mar tan bravo y sin piedad para con ellos, con la incertidumbre de si llegarán con vida a ese fin de viaje tan inhumano y tan cruel que les espera.

Haiku

(Verano de fuego)

Calor y fuego

verano de horror

es el infierno.

(Pájaros de ciudad)

Mueren de calor

en nido de cemento

 son los vencejos.

© Carmiña Carmela