No sé de qué colores hoy las sombras se tiñen
han llegado a mis ojos a celebrar la noche;
cansadas del camino, derraman su tristeza
se bañan en las aguas de mis internos llantos.

Sus vestidos de noche calientan mi penumbra
sombras que llegan, tantas, que ya no tengo espacio;
necesito salones para todas las sombras
y una sola me basta para llenar mis brazos.

Se han quedado dormidas en mis ojos cerrados
con sus gestos, sus formas, sus carcomidos tintes
y ese afán de enredarse con el polvo que tocan.

Dormidas y una sola recostada en mi pecho
fundiendo sol y tierra con el viento y el llanto
una sola, tu sombra, me celebra la vida.

Julie Sopetrán