Tú y yo somos cuerpos
plagados de fuego y realidad,
nada de odios,
nada de desdichas,
somos pasión, fuego
que brota de la tierra.
Nuestras vidas son fuentes
perforadas por la verdad
las palabras que se dicen
somos la jornada del viento
somos esfuerzo pan y luz
nuestra libertad
es el camino del buen amor
llevamos mente lo vivido
en nosotros no hay cansancio,
somos la luz que resplandece
en el oscuro atardecer,
somos leña seca, somos harina
trillada en la roca del placer
somos bálsamo y sal.
Las tardes se van perdiendo
a la distancia de lo que un día fuimos:
Pasión y fuego vivo.
Somos seres de cuerpo
sin odios ni sombras
Tú y yo somos
como el arco iris
cuando nos amamos
del rostro sudoroso
se desprenden colores
somos como el bosque
enamorados de un árbol
como el niño que juguetea
hasta el fin del sobrio atardecer.
En lo que concierne a mí,
somos todas las cosas
que llena nuestro universo.

© Ana’D Mejía Dangond
La Dama De La Poesía