Buenas noches, aunque aún falte cerca de una hora o así… para llegar a la vera del insistir, de los sueños por imaginar y sentir… ese deseo de, ver llegar las décimas del estar, rodeados de la sencillez más absoluta y… sabiendo, que el sosiego se acercará para disfrutar de momentos, tan sumamente especiales… cómo sencillos y placenteros, llegándose al borde de la exquisitez, esa que sabe ser… lo más emblemático del todo, a la vez… de esa nada del, mirar sin ser observado, pero a medias sentido…

Es el Silencio qué llano se comporta y es, lo más absoluto qué se pueda uno imaginar, por durante magna destreza, con la calidez… qué el alma y el sentido se desplazan a lo largo y ancho de mundos invisibles de estar y saber moverse entre bambalinas, de terciopelos rasos y fragancias de seda fina y sutil.

Aquí dejo algo que va a encandilar a… a más de un pensamiento… acorde con la misma materia subliminal…

A pesar, de que los años, les han dado las mil y una vueltas casi sin correr y sin caminar y, la vida se observa tan diferente, que la exageración se descalza tanto y más, que ya el mirar de frente, pinta esferas del otro singular, y eso de recatarse, pasó de largo a la historia más inverosímil, dejando boquiabiertos… a simples mortales, indecisos como qué se sienten absorbidos por el mundanal ruido del, destrozo y no servir para saber decir alguna palabra acorde a situaciones especiales y primordiales…

© Mia Pemán