Barco

Busqué en el mar tu barca,
en la tierra tu sugerente caminar;
y en el amanecer de mi boca
tus besos incitándome a amar.

Amanecí huérfano de tus besos
y desprotegido de tus abrazos;
esta mañana que los dos
habíamos compuesto a trazos.

Descubrí tu nota en el aparador
cuando te buscaba por la casa;
y aquel café tan madrugador
me quemó por dentro la garganta.

A la par que, de la taza,
se derramaba el resto y caía al suelo;
mientras la elocuencia de tu nota
no me abrigaba ningún consuelo.

Busqué el móvil y lo cogí al vuelo,
marqué tu número como un poseso
obteniendo sólo silencio y más silencio,
que me hizo repensar el amor vivido.

© J. Javier Terán.