Supedeti

Tantos días perdidos por el desaliento,
tantas noches triste por tu ausencia;
tantos recuerdos dilapidados al viento
y tantas naves quebradas por la inexperiencia.

Cuántos besos al aire de la mañana
y cuántas caricias no transmitidas;
pensando que el eco de mi ausencia
te acercaría mis explícitas y leales ternuras.

Tantos amaneceres faltos de caricias,
con el frío de la noche aún presente
y echando en falta locuras
de cuerpos que se tocan a media noche.

Pero hoy, por fin al amanecer, supe de ti,
supe por ti que no regresarías a mí
hasta que la luna no te transmitiese
que el amor iba a ser quien se impusiese.

Que otro laurel para el desamor
y otro triunfo para el desafecto,
no sería capaz ningún fiel admirador
de llevar a su corazón hasta el descalabro.

© J. Javier Terán.