Tú esperas, yo espero
y nos quedamos quietos…
El miedo se ha convertido en una cadena.
Y en los océanos de la duda
flotamos con corazones indefensos
atrapados entre incertidumbres y miedos.

Mientras tanto, el tiempo pasa…
los días, las noches, viéndonos avanzar
y las mentes, cada vez más cansadas
resignados y perezosos, retiran la mirada.

Tú esperas, yo espero
y otro día se ha ido…
El destino fue tal vez este

Un encuentro de almas
de miradas, de caricias cortas y nada más.
El destino habrá realmente jugado
pero su engaño aún continúa…
continúa devolviéndonos a ese camino

Estrecho camino, complicado, pero malditamente
emocionante y lleno de magia…
esa magia que ahora, para ambos
viste la ropa de la nostalgia.

© Greg D.