Cristo romeria

Pues este año sí; este año los palentinos hemos podido decir aquello de que a la tercera va la vencida. Porque hemos sido de nuevo “apedreados” -metafóricamente hablando-, con motivo de la escenificación en vivo y en directo, este año por fin sí, de nuestra tradicional “pedrea del pan y el quesillo” en los entornos de las laderas del cerro del Otero de la capital; cita que no había podido celebrarse estas dos últimas ediciones pasadas debido a la pandemia que nos ha acompañado durante estos dos últimos años.

Y como las ganas eran muchas, muchos hemos sido los que hemos acudido este domingo hasta las inmediaciones del cerro, a los pies mismos de la estatua tan emblemática de nuestro Cristo del Otero –estatua de 21 metros de altura, el Cristo más alto de España, bajo la advocación del Sagrado Corazón de Jesús y obra del genial escultor palentino Victorio Macho-, para recibir por parte de las autoridades locales e invitadas al acto esa incruenta pedrea, no de piedras sino de bolsas de pan y quesillo en abundante y generoso número.

Una tradición palentina, convertida ya en voto de villa al conmemorarse la intercesión en pos de la ciudad que tuviera, allá por el año 447, el monje que luego sería Santo Toribio, salvando a la ciudad de una gran inundación de su río. Y tradición que este domingo nos volvió a llevar a palentinos y visitantes hasta el popular barrio del Cristo para introducirnos en esta multitudinaria romería tan familiar y cercana, que lleva el añadido de estar reconocida como fiesta de Interés Turístico Regional, un marchamo que nos habla bien a las claras de su importancia.

Por lo que, desde primeras horas de la mañana, las laderas del cerro volvieron a poblarse de romeros que, aparte de participar de la pedrea de una o de otra manera, gozaron también del paisaje y de las espectaculares vistas de la ciudad y alrededores que desde esta altura se contemplan, protagonizando igualmente un momento único captando para el recuerdo un sinfín de fotografías de aquellos parajes, que las cámaras de sus móviles ayudaron sin duda a conseguir.

Para a continuación, y antes de degustar la tradicional comida campera, compuesta en esencia por tortilla de patatas y caracoles en las campas de los alrededores, adentrarse en el entramado de la romería y pasear por entre las diferentes atracciones de feria allí instaladas, junto a los puestos de dulces, de churros, de almendras, de avellanas…

Y así, después de un montón de años, ha ido transmitiéndose de generación en generación:

“Si vas a la romería
el día de Santo Toribio,
cómprame unas avellanas
y tráeme pan y quesillo.”

Ah!, y como la fiesta no para por aquí, este lunes, cruzando el río Carrión por nuestro emblemático puente romano de las “Puentecillas”, todos los palentinos nos volveremos a dar cita en el emblemático paraje del Sotillo para participar en otra no menos popular romería palentina, en esta ocasión la de San Marcos y sus exquisitos caracoles.

Gustan ustedes?.

© J. Javier Terán.