Eran dos saetas, que el viento cortaban
las voces de mirlos, por imitación.
Eran dos cometas, en su remontada,
dos lazos que tensan, la cuerda sin voz.
Eran dos pulgares, atrapando lágrimas,
dos caricias mudas en la soledad.
Eran luminarias, tormenta descrita,
de argumentos rota, en ritmo y compas
Eran de mirada penetrante y firme,
que acompañan notas de falso valor
Dos folios en blancos, letras que fingen
ser versos rimados, en composición.
Eran las corcheas, en la partitura,
de agudo sonido, solemne tensión
Bocetos que trazan, línea imaginaria,
paleta en colores, lienzo del pintor.
Eran manos libres, prestas a volar,
las manos que guían, mi tono y mi voz
como mariposas, describen siluetas
Son manos sensibles, así las veo yo.

© Paquita Caparrós