08.- EL COLOR DE LA MÚSICA EN INVIERNO

Me envuelven los colores más dulces y más puros
y no puedo evitarlo porque renazco en ellos;
es como una caricia que me transforma el alma
y difunde en mi cuerpo un invierno de esencias.

El rojo, el violeta, los azules, los grises…
ondulatorio el blanco, descompuesto el espectro
y un arco iris cubre de sueños mi cintura.
Pálpito en los sentidos al ritmo de la lluvia
memorizo el sonido, percibo las caricias,
comparto en el silencio los tules de la bruma
y en el nudo del alba contemplo el nuevo día.

Recreamos colores, es la muestra aditiva
de lo complementario, sensación de pureza
en la unión acromática de esa gama de invierno
que enciende en nuestra vida la piel del embeleso
como si fuera un viento que aviva chimeneas.

Calidez de esa roja concordia en la retina
que deja el fuego con sus llamas vivas
colores de la tierra bajo el cielo abrigado
de nubes, de ventiscas y hielos alterados…
Sensación, experiencia que se vuelve notable.

Invierno, piel desnuda de chopos junto al río
un adorno de ausencias, de fantasías grises
que dan a la mirada sensación de tristeza,
reescriben la historia de nuestras dependencias
y cantan, cantan siempre al corazón herido.
Son colores que juegan descubriendo el paisaje
y memoran su esencia en nuestros pasos frágiles.

Los grises y los negros arden nuestras quimeras
son ese resultado semicromo, preciso,
los colores son formas que concentran la idea
que afianzan el mito y atestiguan lo auténtico.

Es invierno. Lo siento en este color físico
a la vez invisible, cuál faz del simbolismo.
El sol alumbra el frío, recreo mi universo
y es el fuego la música que alimenta mi alma
y recrea colores en soledad de ritmos…

© Julie Sopetrán

Emoticon presenting with his hands - 21178838