37.- Y LLEGASTEIS HASTA MÍ

Soplo de viento en tácito momento,
un vuelo a aterrizar entre decir y hacer,
una inmensidad de cielo,
y un corazón velero.

Llegasteis con las manos vacías
a repiqueteo de corazón y erradas sombras,
el sol de frente y llegasteis a
iluminar la monotonía de los días.

Llegasteis a colmar los vacíos,
la rutina de la cotidianidad,
vinisteis como Dioses en los días a venir,
a canto de ruiseñores y
y posasteis el cante sobre mis senos.

Y llegaste tú y ella… y me volví tía-abuela,
vinisteis a alegrar la vida,
¡Soles encantadores a calentar la tierra!
¡Y llegaste tú… Sol que Nace,
Regaliz delgado, dulce y suave
y ahí ya estaba esa Luz que Brilla saltarina,
Mandarina deliciosa… ojos de rubí!

© Mia Pemán