33.- LA MAÑANA DE LA BODA, DÍA DE LOS ENAMORADOS

Entre el hinojo y la jara
los niños al escondite jugaban
y sin maldad se besaban.

Se coaguló el volcán
bajo los bordados del caftán
dos brillantes perlas
insinuantes sobresalían
sobre sus pechos duros como piedras.

Llegó el gran día, y el sol relucía.

En dónde está la novia
¿En dónde está la novia vestida?
¿Dónde está la novia vestida de blanco?
¿En dónde está la novia vestida
de blanco que no la veo?
Escondidos se abrazan ya
entre menta poleo
y ramitas de azahar.

Tras el arrayan,
se volvieron a encontrar.
La Tuna del Lucero les cantará
bajo la luna de febrero.

Cuando por primera vez
sus ojos bellos
embriagados se miraban
acaramelados en la cama
y el perfume del jazmín
el cielo raso arrullaba

Tú, para mí, yo para ti
cubiertos por su manto
con el juego inocente
de este sencillo canto.

¿En dónde está la novia?
¿En dónde está la novia vestida?
¿Dónde está la novia vestida de blanco?
¿En dónde está la novia
vestida de blanco que no la veo?

Estará bajo el almendro
esperando a su zagal
entre jaras, y poleos
¡Les bailan y cantan la alboreá!

© Araceli García Martín