Cuando la verdad brilla
germina aflora y crece,
se respira fuerte,
y de su clorofila…
Nace la vida.

A penas
el cuerpo es liberado
de la carga
y cadenas
que le presiona,
la vida fluye
en el verdor
saliente y fuerte

Nada es tan eterno
como lo que dura
la diástole y sístole
de dos, o tres sueños.

Quizás esos sueños
ahora, renacen
en las células
de sus arterias
desde lo más profundo
del corazón
de nuevo sobresalen.

Y en pocos instantes
la savia primigenia
con el amor y la alegría
se encuentran.

Como el colibrí que vuela
recordando algo tan tierno
como la sonrisa de un niño
en revuelo de su mamadera.
Y con un abrazo fraternal
confidente de esa persona
que te quiere de verdad.

Nada puede causar
más dolor en el corazón,
que la lágrima
sentida y perdida
de un ser mayor
que ve como
su tiempo
se difumina
por un camino
que ya no germina.

Pero…
Cuando a penas
el cuerpo es liberado
de la carga
que le presionan
los yugos del pasado.
En la visión
de una tarde
de color dorado
todo influye
junto a los brotes
tiernos y verdes
a su costado
la vida fluye
en el brillo
saliente
y fuerte
trasmitiendo
una energía
mágica
que sé alquimila
con el respiro
de la clorofila.

© Araceli García Martín