Se podría decir,
que se cambiaron
las trincheras, por un campo
plano y un mar azul.
Las granadas, por cerezas
y los lutos, por colores.
Se podría decir,
que se cambiaron
la leche ácida, el pan duro,
por regalos de purpurinas.
Se podría decir,
que ha muerto un guerrero
y eso sería una mentira.
Porque ahora lucha solo,
con zapatos
y chaqueta de angorina.

© Paquita Caparrós