TU NOMBRE

Irrumpe en mis ideas el sonido del agua
que en el silencio de la noche
me pronuncia tu nombre
quedamente
y se para
en el
aire
y
vuelve a rozar mis labios con sus dedos de plata.
Es un rumor como de mariposas
es la fluencia del sueño que se vuelve río
cascada, ola,
espuma entre las manos.
Es lo que pasa por mi cuerpo, el rayo que ya es alma
El instinto que ya es beso
El soplo que ya es tacto
el hombre que ya es nada
La madrugada que ya es bosque en esta sed de siglos
donde espían los elfos nuestros pasos con sus espadas afiladas.
Anegas mi piel, me llevas a tu boca, casi vuelo.
El tacto de tus manos es bengala,
caño lleno de estrellas
que se esparcen en ese manto negro de tus ojos
donde toco el sonido, la dicha, el canto, la desmesura,
las fragancias del poder de la música.
Es como el murmullar matemático de las odas heroicas,
o como apasionadas corrientes del recurso
que suministran a la palabra el beso de tus labios.
Hay en este silencio de la noche un agua que ya es fuego
un fuego que ya es agua, un borbollar de sangre
en la vehemencia que susurra la sed
del viento suave de la idea.
O es la metamorfosis, el caprichoso otoño
engendro de volcán en la sedienta llanura de mis páramos.
Todo, todo fluye en el agua al nombrarte.

©Julie Sopetrán