TODOS LOS OTOÑO NO SON IGUALES

Fue un intenso viento el que provocó una caída de hojas, desnudando a los árboles sin esperarlo, sus hojas fueron enredadas en los que caminaban, sus aristas aun con poca fuerza sintieron el dolor al ser pisadas, y al crujido me sentí mal de haberlas pisado. Caminando ya por el parque encontré una fuente y sólo dos hojas estaban dentro del agua, con distinto color, en lo que pude observar que sus pequeños troncos se habían unido una sobre otra y sentí el amor de esa unión por un destino que el viento no arrastró.

© Matilde Folgoso