EN LA CUARTA FASE, UN AGUIJÓN CERTERO

Cuatro ocasiones certeras marcan ciertos encuentros que siempre de boca, y el malestar es tan desagradable, que ni tan siquiera las náuseas son capaces de acercarse.
Después de un hecho conocido de la propia sangre de quién realizó un desafortunado relato irreal, con invenciones desproporcionadas fuera de todo lugar…
Pasados dos años, propició un encuentro para tratar de explicar unos hechos que nunca ocurrieron, y pensaba qué al poderlo relatar y dar sus razones del porqué había provocado un tremendo malestar a una persona de su entorno, hasta tal punto, qué se hizo una propia promesa difícil de conseguir.
Contó sus disculpas a su manera, por la no libertad que tenía, y quiso vengarse de alguien, que siempre estuvo a su lado en momentos muy difíciles personales, y por pensar tenía un exceso de libertad, merecía se le diera un castigo ejemplar.
Algo que hizo a través de otra persona influyente en el trabajo de quién pensó darle un soberano escarmiento, que a la vez pertenecía a su más íntimo entorno familiar y no era conocido para esa persona en particular.
Tan concienzudamente lo prepararon en conjunto, que antes de incorporarse a un nuevo puesto, el informe llegó a las altas esferas y enseguida fue enviado un comunicado, de quién iba ocupar un puesto, creyó relevante, para que de inmediato, tuviera lo que nunca se pudiera imaginar. Un recibimiento bajo perspectivas tan diferentes cómo inusuales.
Sonaron las campanas del acecho y la extorsión, que todos en combinación se propusieron, sin que se diera cuenta de nada a su llegada, todo preparado estaba muy bien computarizado, el acecho estaba previsto y, tan certero el aguijón le clavaron, que al poco tiempo hizo mella en aquella persona, hiriéndole de muerte súbita, sin remedio ni condición de salvarse del más cruel desatino, emprendido con todas las de la ley, a sus espaldas se retorcieron todas las posibilidades de empezar una vida nueva, pero no iba a ser posible esa circunstancia, con lo que al final se volvió un agravio en vez de una estancia deseada.
Sin saber quién podría haber preparado semejante traición, sin tener ninguna culpa… fueron iniciando varias estrategias para arruinarle los días qué allí podría pensar estar.
A la vera de las fauces de un otoño más invernal que de costumbre, inició sus vacaciones, con tan mala suerte, que quién no quería ver en sus caminatas por la gran ciudad, tuvo un choque frontal sin la previsión de poder ser real, pero en sí, lo fue.
El encuentro fue camuflado a expensas de quién lo provocó. Y, tal susto se llevó, qué sus ojos no podían creer quién era el personaje en cuestión, un alguien que desorbitado había sido años atrás, siendo participante implicado en un medio poco hostil a su gusto y predilección.

© Magripi