Ayer, hablando con mi nieta, me dijo que me iba a hacer una redacción.

Me dijo así:

“Eres muy guapa, muy buena conmigo y con todas las personas, y cocinas muy bien, me encanta pintar contigo, pero lo mejor es que eres muy divertida”.

Después me pidió que yo le hiciera a ella una redacción.

Le dije así:

“Eres niña morena, de ojitos marrones.

Y cuando con ellos me miras se alegran mis días, porque tú eres mi sol, y cuando estoy contigo yo no tengo pena”.

De aquí surgió este poema:

MI NIÑA MORENA

Carita de ángel, ojitos de almendra.

Mi niña bonita con piel de canela.

Si pienso en tu voz,

se me olvidan las penas.

¡Cómo puede ser que haya un solo ser que a ti no te mire, que a ti no te quiera!

Si miro tus ojos, se enciende mi sol, alegras mis días, mi niña morena.

Tus manitas tan chicas agarran mi cara.

Mi corazón lleno de amor explota cuando me dices “abuela”.

¡Cómo puede ser que haya un solo ser que no te venere, que a ti no te quiera!

Llegaste entre flores, oliendo a jazmín.

Contaba las horas para mi primavera.

Te quiere tu madre, te quiere tu abuela, mi niña bonita, mi niña morena.

¡Cómo puede ser que haya un solo ser que a ti no te adore, que a ti no te quiera!

© Yvonne Torregrosa