Tantas noches te sueño,
tantos días te anhelo,
que no puedo dejar de sentir
que todo se ha vuelto un sueño.

Deseo estar entre tus brazos
y colmarte de besos paso a
paso, dando rienda a este amor
que vibra al tenerme entre
tus brazos.

¡No me sueltes nunca! deja caer
este ocaso, dame alegrías y
placeres donde el goce es
el primer invitado.

Lame mis heridas con dulzura,
adéntrate a mi mar, que mis
ganas por ti quieren volver amar.

Despoja toda mi timidez, para
volver a ser la mujer que te hizo
sentir cada vez, tan solo con el
roce de sus labios en cada
amanecer.

Llena este laberinto, cojamos
lo bueno, que está noche de
luna nos ha dado sin tregua
alguna.

Y sentir que esto no es sólo
un sueño…
Es mucho más.

© Verónica Hernández Bertín