En estos días en los cuales el otoño pugna por instalarse en nuestras rutinas. Yo repliego velas, para refugiarme en el rincón mas oculto de mi melancolía y dar rienda suelta a las musas, dejándoles libertad para crear.
El silencio se instala en mis aposentos, por donde otrora las risas y los cantos llenaban las estancias. Nada es eterno, pero confío en seguir por unos años más, disfrutando de mis diablillos.

OTOÑO DE TIBIO SOL

Un tibio sol que se asoma por el este,
llama a la ventana
donde una tórtola perezosa limpia sus plumas,
para emprender la jornada.
Las hojas del hibisco se han caído
allí, donde la flor alegraba al viandante.
La tierra henchida de humedad, deja correr el torrente,
obsequio de una desprendida nube.
Todo huele a otoño, a mar sin brisa y efímera claridad.
Los pedazos del corazón, se guardan en el baúl
de los recuerdos, esperando al nuevo estío.
El silencio se instala en el páramo,
por donde la vida resurge, en cada primavera.
Y en la profundidad de mi conciencia
pintaré girasoles, para saludar con ellos,
al sol de este nuevo otoño.


© Paquita Caparrós


Compuesto para mis nietas. Indi y Norah.