Espiral serpentina
la ganas se despierta
caliente escalofrío
largo la espina dorsal.
El Eros se inflama
fiebre que consuma
y devora cada pudor
en el ardiente delirio

Delirio que recorre la piel
en la hoguera de nuestros instintos
cierra los ojos y déjate llevar
por los placeres del averno
tú faro erecto, alumbrando mi cueva.

Yo languidezco en este fuego
que enciende la piel
y penetra la carne
con esplendida impetuosidad.
Rio bullente llena
el vivo deseo
desborda de los diques sutiles
de mis venas

Languidece con la llama encendida
emerge en el mar de mis fluidos.
Navega con ímpetu, bastión de mi deseo
desborda tu esencia, enloquece mis gemidos
llévame a lo eterno en lo más hondo de un suspiro.

Me quemas en la sangre
enciendes fuerza incesante en mí
juntos gozamos
de este sublime incendio.
Explotando en la luz cegadora
de un orgasmo.

Enciendes mi fuego constantemente
la sangre de mis venas lava ardiente
penetra sin miedo no demora
hasta morir extasiados de placer.
La noche es larga y el fuego no se extingue
ámame hasta el amanecer, entre orgasmos.

© María Luisa Blanco & Greg D