Devezencuando

De vez en cuando
escucho tu voz,
que me susurra al oído
tu pena y tu dolor.

Y corro a tu encuentro
queriendo aplacar juntos
el sufrimiento y el llanto
que se muestran tan unidos.

Siendo entonces cuando,
nada más aparecer
en tu puerta corriendo,
se alegra el atardecer.

Nos abrazamos presto,
antes de que las sombras
borren con su gesto
tu sonrisa y las formas.

Y así nos encuentra
la noche al llegar,
recostados al borde de ella
hasta que el alba decida regresar.

© J. Javier Terán.