Todo y mucho más, Todo…
es cualquier destino sin ser observado,
es casi nada y todo a la vez
es ser diferente y nunca igual,
es saber mirar sin ser una ocasión principal
es distinguir por encima de todo y nada más,
es compartir y no rendir cuentas más nunca
es dar la vez y dar la cara sin esconderse,
es tantas cosas y muchas más…
es quedar a gusto y saber agradecer sin más nada,
es no marcharse sin despedirse, y dar claridad
es no poner zancadillas a cada instante
es saber valorar y no atosigar,
es tener valor y saber estar siempre ahí mismo
es conjugar a tiempo y no, a destiempo

Mucho más, es ese todo y nada, que se estrecha
más que se llega y no regresa al fondo,
será dejar de sentir lo inevitable
para intentar definir lo innegable,
con esa premura del mundo indómito
el que se abalanza sin permiso ni tan siquiera,
y trata de ser tan diferente como difícil
sin ningún motivo aparente, dejar claro qué la
existencia metódica, es tan superficial
como querer visitar nunca la más remota vida.

Todo y mucho, es ganar el tiempo al margen
con la exactitud de un mañana imperfecto y no
conseguir conquistar un mundo más normal,
mucho y todo es saltarse las normas
sin ser una obligación propia e indivisible,
tanto y más… que creer saber estirar los días
sin lograr conseguir ver más allá de tres cuartos.

Mucho más es, cuanto tienes al lado y no lo ves
te quedas tan absorto que es imposible creerlo,
todo es, todo y mucho más, sin tener casi idea
las cosas manan y fluyen sin perder la armonía
más es, solo entender lo máximo sin ser mucho.

© Mía Pemán