Tanta batalla baldía
tanta lucha absurda
recorrer los caminos como credo
y caer sin nombre
por algún tobogán del tiempo.

Tanto amor entregado, tanto
dolor y llanto desagradecido
escuela incompleta de la vida
tropezar y seguir
poniendo el corazón en la mano.

Escudo débil, sangrante
fortaleza desnuda en sus combates
y te miro o te pienso
o te imagino sonriendo, conmigo.

Y llegó la hora del abandono
cansada de dar tregua
ondeo la bandera blanca
de la cobardía, del cansancio.

Y caminas ante horizontes borrados
y te sientas en la roca del pensamiento, ausente
como si ya nada existiera
como queriendo ser inexistente.

No quiero recordar aquellos tiempos
donde siempre vestía de alegría
donde la flor de mis labios eran sonrisas
donde hoy…solo pétalo ajado y espina.

© María Luisa Blanco