Sigo las huellas de tu caminar
y no alcanzo a divisar tu silueta.
Más siento la dulzura de tu voz
llamándome amor.

Camina amado hacia mí. Busca
mi silueta donde sabes que estaré.
Susurrare a tus oídos el poema
más tierno para desnudar
tu alma y tu mente.

Ahí voy al encuentro fortuito,
donde siempre nos hemos encontrado..
Para amarnos y desnudar nuestros
corazones. ¡Desnúdame lo quiero!
lo necesito, ¡Lo deseo!
Ser solo tuyo…

Seré tuya amado mío. Seré la miel
que alimenta tu ser. Desnudare cada
poro para hacerte deleitar este encuentro fortuito donde mis manos se deslizaran sutilmente hasta hacerte explotar…
De tanto amar.

¡Eres mía! soy tuyo, eres la miel que
endulza mis noches de deseos… de ti.
Te desnudo te acaricio de besos sutiles.
Entrégate a mis brazos…
¡¡¡Tómame deséame!!! Envuélveme en placer.

¡¡¡Ven!!! «interrumpe este sueño y desnuda cada rincón de mi ser, dale vida, dale sabor a todo este juego que solo lo viviremos en un sueño y nada más.
Derrite este hielo, deslízate despacio entre mi piel, saborea mis labios que aún no se satisfacen de placer.

Siento tus manos recorrer mi cuerpo, cada caricia estremece mi ser.
Estoy entregado y embriagado de placer ¡¡No pares!! sigue hazme parte de tu ser.
¡Te siento mía desde las primeras líneas!
De estos sueños que se cruzan con la realidad soñada…

¡Soy tuya amado mío! Tuya en cada línea de estos fragmentos y mucho más… Colmaremos los espacios de este amor que vive su realidad.
Sea como sea soy tuya… ¡Y tú eres mío!
¡¡¡Eso es lo que cuenta y nada más!!!

© Verónica Hernández Bertín & Ernesto González Figueroa