Pasa el tiempo, inexorable,
desnudo en futuro y lento.
Pesado va en los andares
del joven que sin quererlo
ya de viejo pinta el alma,
más viejo luce en su aspecto.
El tiempo no se detiene
aunque parezca estar muerto,
que muertos también se vive
si no crecen sentimientos.
El tiempo pasa de prisa,
por los campos va corriendo
y el niño juega en su plaza,
sin prestar consentimiento.
La parca escasa de tino,
ya lo compra como dueño.
y le finiquita la vida,
contando vacuos los sueños
cortando raíz que sangran
cual las fallas de un otero.
El tiempo pasa deprisa,
como tren que arrastra el viento
en los tejados sin sol,
por los oscuros cimientos.
Y al dormirse el nuevo día,
pasa inexorable el tiempo.

© Paquita Caparrós