Primavera

Los pensamientos que viajan
en el arista de una nube rojiza
serán como lágrimas
que se deslizan y diluye el agua,
por donde discurre el tiempo
sin tregua, ni reposo.
La diversidad cromática
de las flores, fecunda en la
yerba mojada,
donde se quedan las huellas
que hacen visible al pájaro cantor.
Los trinos amenizan las paradas
nupciales y el revoloteo
de las mariposas expanden la vida
con el insistente croar
de una rana en celo, como el primer
anuncio de la primavera.
Las hojas húmedas por el rocío
lloran, junto a lánguidas ramas
que transporta la corriente,
ignorando un incierto destino.
El penetrante olor de la tierra preñada,
se atenúa con el despuntar
de los primeros brotes
y las raíces que serpentean
trazando mapas.
En esa explosión de júbilo,
los amantes se juran amor eterno
dibujando corazones en el musgo.
Dos tórtolas enredan sus picos
haciéndose promesas que culminarán
en la copa de un centenario olmo,
que ya vivió miles de romances.
A lo lejos, una torre semi derruida
gira los ojos de campanas mudas,
donde también un día anidó la vida.
Y… en una escasa distancia,
la humanidad sin rumbo,
se afanará en borrar tus huellas…
¡Primavera!

© Paquita Caparrós