Es esta sensación de ambiguas horas
De noches desnudando mi piel con tus labios
Los recuerdos que muerden tus besos
Con ansia de amantes apasionados.

Es túrbido el deseo
al alba en tu boca
húmedo empaste de noche
con el sabor incierto.

Es tu mirada gatuna adentrándose en mí
Con destellos de lobo hambriento
Abriendo las montañas que esconden mi sexo
Pétalos bañados de tu rocío.

Podría decirte mil palabras
pero gozo en silencio
siguiendo el diseño de tu espalda
con la lengua y el aliento
donde se abre un mar de cielos inmensos.

Esta ceguera de amarnos cada día
Esperando la noche para poseerte otra vez
Acostados entre sudores y gemidos
Alcanzando de placer nuestro propio Olimpo.

Un escalofrío caliente en fondo al corazón
este nuestro encuentro de amor
y me pierdo en el placer intenso
que domina el alma y la pliega.

Rey de mis locuras, guardián de mis entrañas
Paraíso secreto de tu lengua ávida
Estandarte de las murallas de mis sentidos
Entras y sales como bola de fuego
Derritiendo nuestros cuerpos…sedientos de pasión.

Al perfume disuelto de un beso
así arrollador y dulce
con los ojos cerrados entro y salgo
el camino ya no desconocido de tus murallas es
franqueado con naturalidad en un amplexo interminable.

Noche tras noche en horas ambiguas
Transformas mi ser en deseo
Lujuria y fuego
Entre mis piernas montes sagrados
Tu esencia regando de amor cada grito ensordecedor…placer de dos.

Lujuria y fuego somos dos seres en uno
noche tras noche sin reloj, sin tiempo
entre tus piernas me pierdo
entre tus jugos me derrito
entres tus gritos enloquezco y con más ardor arremeto.

© Mª Luisa Blanco & Greg D.