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Tocaba entonces el cielo con un dedo,
cuando apretaba el cuerpo que de sexo
perfumaba y apoyaba, como obseso,
la mano en aquel surco humedecido

Humedecido este surco por tus manos,
entre tantas caricias, que haces que me
eleve al cielo por desearte en mi ser a
experimentar sensaciones que estaban dormidas…

De tus senos turgente y la pasión
en nosotros estallaba sin ningún pudor,
casi un instinto, una sensación de languidez,
provocando intensa y vívida emoción.

Emociones intensas que…
se eriza mi piel, y mis senos turgentes
pidiendo más besos. Apegados a este
fuego ardiente que quema mi vientre
en espera de tu cuerpo caliente.

Y tú arqueabas el cuerpo, voluptuosa,
con los pechos rectos que eran un encanto
y murmurabas gritando al aire el canto
de la pasión, emocionante y codiciosa

Canto que emanaba de mi vientre
explotando de placer. Nos fundimos
en este fuego a paso lento,
sellando este erótico momento.

¡De sellar ese néctar divino!
Se oían las respiraciones y los movimientos locos
de nuestros cuerpos no remotos,
que se quemaban cerca.

Nuestros cuerpos cuajados en esta
sabía, cuerpos jadeando y empapados
de este goce que inundan los ventanales
a vapor y a miel.

Como un torrente en pleno éxodo, por fin,
¡Explotábamos en el éxtasis profundo!
Sólo el recuerdo ahora se agita en la mente;
¡Me desgarra el pecho y me duele lentamente!

Nostalgia de recuerdos latentes.
¡Explotamos al aire, al entregarnos tanto!
Tantos deseos desmesurados
¡Que hoy se van lentamente…!

© Verónica Hernández Bertín & Greg D.

Narrado por: Natalia Soledad Icaran Hernández & Marcos Osvaldo Polanco Gajardo