Me duele tu tristeza, tu dolor me contagia
y aunque no me lo digas a solas te presiento;
mis sueños se deshacen en la flor de tu aliento:
pajarillo salvaje que canta la nostalgia.

Su canto es como un réquiem que todo lo presagia
revuela en esa fibra del puro sentimiento
que pena y llora a solas, a la sazón del viento
entre los aguaceros que transitan la magia. 
                                                
La lluvia en nuestros ojos cala el valle fecundo
retornamos al hueco de la insondable cueva:
paraísos, desiertos, en locura de mundos…

La congoja es el eco que más lejos nos lleva
nos pierde en las alturas, nos hunde en lo profundo:
es el dolor de Adán… y la tristeza de Eva.

©Julie Sopetrán