Padre nuestro,
dime si en verdad estás en el cielo;
si tienes contigo a mis padres y abuelos,
a mi hermana pequeña
y a muchos que ayer
a tu reino se fueron.
Y si todo lo ves desde tu trono de sol,
en el firmamento brillante y eterno.

Santificamos muchos
en esta tierra tu nombre,
con peticiones de amor,
rogando la paz,
pidiendo bondad para todos los hombres.
Venga a nosotros tu bonito reino,
lleno de esperanzas y repleto de sueños,
que nadie jamás sea preso de un dueño.
En ello, mi Dios, pon tu afán y tu empeño.

Hágase tu voluntad de igualdad
aquí en la tierra,
que no haya pobreza,
que prime el cariño y la gentileza,
la bondad y la belleza.
Antes de llegar a ver el cielo,
saca a muchos, oh Dios,
de su mísero infierno.

Danos hoy el cobijo y el pan,
por igual lo reciba con bien cada cual,
y hasta el último rincón
llegue tu enorme caudal.
Que desaparezca la codicia
y las ansias de avaricia.

Perdona nuestras ofensas
y más si son leves.
Y, si ves que tú puedes,
aparta a aquellos que matan
cruelmente a indefensas mujeres,
que dañan a un niño,
a los que solo son odio
y no dan cariño.

Y si caemos en tentaciones,
que sea para aprender,
no nos abandones.
Danos un mañana pleno de esperanzas,
de luz y de emociones.
Y libre por siempre de poderosos crueles
que clavan arpones.

Por un mundo en paridad,
sin enfermedad por siempre
y lleno de paz.

Amén.

© Yvonne Torregrosa

Narrado por: Andrés Fernández